Las economías del Perú

Y el mundo en una bola de cristal

Escribe. Ben Solis / Ilustra: Felipe Esparza
Estados Unidos ha reelegido a su presidente, Europa continúa en una prolongada agonía, China empieza el año con un nuevo líder y Perú sigue encabezando el crecimiento económico de la región. Este artículo explora qué podemos esperar de la economía nacional y mundial, ahora que el 2013 empieza.

Con excepción del pasmo económico ocurrido en el 2009, nuestro país ha crecido en tasas por encima del 6% en los últimos ocho años. El punto clave para salir del estancamiento en el que habíamos quedado a finales de la década de los noventas fue el énfasis con el que se impulsaron las actividades de exportación. Pasamos de exportar cerca a US$ 7 mil millones en el año 2000 a US$ 23.8 mil millones en el año 2006, duplicando luego esta cifra hasta los US$ 46.2 mil millones en el año 2011. Esto ha sido posible principalmente gracias a la firma de tratados comerciales que nos han vinculado más a la economía global. Aunque mayoritariamente positivo, este hecho también ha demostrado ser un verdadero peligro, pues uno de nuestros grandes problemas es nuestra vulnerabilidad ante los devaneos de la economía internacional. Lo hemos probado hace cuatro años con el «milagro peruano». No el milagro del frenético crecimiento económico y la reducción de la pobreza, sino el del frenazo que implicó haber pasado de crecer 9.8% en el 2008 a crecer olo 0.9% en el año siguiente.

Afortunadamente, la recuperación de nuestro crecimiento ha sido rápida y aunque recientemente la CONFIEP ha dicho esperar que nuestra economía crezca entre el 7% y el 9% en 2013, la mayoría de analistas coinciden en que su nivel de crecimiento se situará ligeramente por encima del 6%. Este dato—seamos sinceros—tampoco es la panacea. La interpretación es que somos el país que avanzará más rápido en la región durante el 2013, pero varios países van muy por delante de nosotros.

Con respecto a nuestra moneda, sus perspectivas son buenas. La mayor cantidad de dólares en la economía como consecuencia de las mayores inversiones ha empujado el tipo de cambio a mínimos históricos. El nuevo sol se ha apreciado con respecto al dólar en más de 20% desde enero del 2001, año en que había que pagar 3.50 soles para comprar un dólar. Para el 2013, el tipo de cambio estimado por la mayoría de bancos se sitúa alrededor de 2.57, aunque recientemente un banco ha estimado que podría caer hasta los 2.45 soles por dólar.

En relación a nuestra inflación, el Perú adoptó desde el 2002 un esquema de metas explícitas de inflación. Es decir, el Banco Central se comprometió a mantener la inflación dentro de un rango entre el 1% y el 3% anual. A noviembre del 2012 la inflación anual había alcanzado el 2.7% y se espera una inflación controlada en 2013, aunque algo mayor a la reportada durante este año. Un asunto que merece atención es la expansión del crédito. Éste no es negativo en sí mismo. De hecho la expansión es buena en tanto permite a familias y negocios financiar compras de bienes que de otra forma les sería imposible adquirir. Así el crédito es positivo pues amplía las posibilidades de consumo de los hogares, colabora con oportunidades de negocio y le da dinamismo a la actividad económica del país. El problema es que «ver a la gente comprando» se ha vuelto el indicador que algunos analistas utilizan para decir que al Perú le va bien. Optimismos excesivos de lado, debemos ver también que el crédito no siempre se expande de manera sana. Quizás deba cruzarse por la cabeza otras hipótesis. Que esas constantes llamadas para ofrecernos tarjetas de créditos preaprobadas son la consecuencia de una encarnizada lucha entre bancos. Que se han relajado los criterios evaluativos sobre la solvencia de los potenciales clientes para simplemente colocar más tarjetas. Que las tiendas por departamento, al entregar tarjetas adicionales para otros familiares del titular de la tarjeta, multiplican el endeudamiento potencial del cliente. El crédito se triplicado desde el año 2001. En dicho año, el crédito total al sector privado alcanzaba los 42 mil millones de soles, mientras que en 2011 se alcanzaron los 127.8 mil millones. Como en la mayoría de países del mundo, el crédito no es un problema hasta que lo es. Todo comienza con los agentes endeudándose por encima de sus posibilidades. Luego viene una crisis que puede tener diversos orígenes. El desempleo aparece e imposibilita que quienes han adquirido deudas puedan cancelarlas. Y el resto es historia conocida.

El 2013 en Perú también estará marcado por cambios en el sistema privado de pensiones. En primer lugar, como ya se conoce, se llevará a cabo la entrada al mercado de una nueva empresa Administradora de Fondos de Pensiones: Hábitat. Esta firma chilena se hizo con el mercado de todos los nuevos aportantes durante los próximos dos años gracias a que ofertó una menor comisión por saldo. Un muy probable efecto, como consecuencia de esta exclusividad otorgada a la nueva administradora, será una estrategia agresiva de las AFP que actualmente están en el mercado. Ello debido a que la prohibición implica que, por los próximos dos años, solo podrán ganar afiliados a costa de quitárselos a las otras firmas. Finalmente, si bien la firma entrante ha ganado con una propuesta de comisión por saldo bastante baja, es importante recordar que ésta no es la única variable a ser observada. Lo más importante para los futuros pensionistas es cuánta rentabilidad hacen las AFP. Esta variable es, después de todo, la que determina la magnitud de las pensiones que se recibirán en el futuro. Un segundo aspecto que acompañará la entrada de la nueva AFP es el nuevo tipo de comisión que podrán cobrar las administradoras: la comisión por saldo. Este tipo de comisión coexistirá, en las AFP que se encuentran en el mercado, junto al actual tipo de comisión por flujo. Todos aquellos que aportamos actualmente a una administradora privada tendremos hasta finales de marzo para decidir de forma definitiva si nos quedamos con nuestro tipo de comisión o migramos al nuevo tipo. Se espera una campaña de información activa de la Superintendencia de Banca y Seguros durante el primer trimestre del 2013.

Latinoamérica

En el 2013, la región continuará expectante por la salud de Hugo Chávez y la muy probable disputa sucesoria por su cargo. De estos hechos podría depender la continuidad del eje Bolivia-Argentina-Venezuela-Ecuador. En Chile, el veredicto del conflicto limítrofe dictado por la corte de La Haya hacia medio año y las elecciones de noviembre y su respectiva campaña podrían exacerbar las tensiones políticas con nuestro país. Aunque en su reciente visita al país del sur, Michelle Bachelet pidió esperar a marzo para hablar sobre su probable candidatura, los sondeos indican que se impondría ante cualquier rival. Es importante recordar que la ex presidenta chilena abandonó el cargo con un nivel de aprobación superior al 80%. En Cuba se espera que se continúe introduciendo el rol del mercado y las empresas privadas, a la vez que se retira de forma paulatina algunos subsidios estatales.

Estados Unidos

En el 2013 será el año en que Barack Obama tendrá que afrontar el llamado abismo fiscal. Éste consiste en recortes de gasto público y la subida automática de impuestos de tal magnitud que podrían poner a la primera potencia de vuelta en recesión. La mayoría de analistas coinciden en que es muy probable que el gobierno y el Congreso logren acuerdos que permitirán dar un respiro a esta tensa situación, mientras se soluciona el problema de fondo. Se espera una política monetaria expansiva de la Reserva Federal que estimularía el crecimiento de la economía estadounidense.

Europa

Europa está sumida en un coma. Son básicamente Alemania, Francia y el Reino Unido quienes con sus tímidos crecimientos por debajo del 1%, logran que la Unión Europea no reporte cifras negativas de crecimiento. Pero esto es un maquillaje. Tras ello se esconde que Portugal y Grecia—los países rescatados— verán sus productos decrecer en alrededor de 2% durante el 2013. El PBI de Italia también decrecerá en 2013, aunque a una menor tasa. Dicho país, temporalmente a cargo de Mario Monti, un tecnócrata que no fue elegido por voto popular sino que fue impuesto por Europa, enfrentará su mayor período de inestabilidad en los próximos meses con los comicios presidenciales. Sin duda, el país que continuará bajo la lupa todo el 2013 será España. Con un impresionante déficit heredado de la gestión anterior, la palabra rescate ha amenazado al actual gobierno desde sus primeros días. En el año que pasó, el gobierno de Mariano Rajoy tuvo que tomar la decisión de abandonar todas y cada una de sus promesas de campaña y hacer exactamente lo contrario. Recortó todo cuanto pudo en salud y educación pública, abarató el despido laboral, otorgó una amnistía a los defraudadores fiscales, rescató la banca, congeló las pensiones de los jubilados, elevó el impuesto a la renta y subió el impuesto al valor añadido (lo que nosotros llamaríamos IGV). Con todo esto, Europa coincide en que, cuando salgan las cifras oficiales del 2012, el país habrá fracasado en establecer su déficit público en 6.3% del PBI. Así España podría recibir de Bruselas hasta dos años más de plazo en su doloroso camino hacia el 3% de déficit que le ha sido impuesto.

Asia

En China, si bien es cierto el 2013 estará marcado por la toma de poder de los nuevos líderes del Partido Comunista—con Xi Jinping a la cabeza— se espera que esto no afecte el dinamismo de su economía. Con una tasa de crecimiento por encima del 8%, China tendrá el reto de mantener su crecimiento y moderar el descontento social con medidas que busquen suavizar la imagen del gobierno. En Japón, el 2013 será el año en que tengan lugar las elecciones anticipadas que pondrán sobre el tapete la discusión sobre el enorme déficit fiscal japonés y la propuesta de doblar el impuesto al consumo para corregir el financiamiento del país.

En suma, aunque el 2013 se avizora como un año económicamente positivo para muchos de los países del mundo, la lenta recuperación de los países desarrollados y las debilidades de un sistema globalizado han hecho que la era de los pronósticos certeros se vea lejana. Si hay algo seguro es que el crecimiento mundial estará liderado por las economías en desarrollo, mientras que los países desarrollados estarán ocupados en solucionar sus problemas internos.