La jugada polémica

Perú no pudo ir al mundial Sub20 y se volvió a debatir lo de siempre. ¿Por qué el fútbol peruano siempre pierde por goleada?

Escribe: Luis Felipe Gamarra / Foto: Giancarlo Shibayama
Perú no pudo ir al mundial Sub20 y se volvió a debatir lo de siempre. Se habla de jóvenes cracks del balombié que muy pronto serán más famosos por salir en páginas de espectáculos y no por sus goles en la cancha. Pero el problema es mucho más serio. ¿Por qué el fúbtol peruano siempre pierde por goleada?

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Andy Polo tiene mucho en común con Yordy Reyna. No solo pertenecen a la misma generación. Ambos han sido estrellas en torneos históricos de fútbol. El primero destacó en el club que ganó la Copa Libertadores Sub17 de 2011. El segundo se convirtió en el jugador con más goles en el sudamericano Sub20 de 2012. Ambos llevan con orgullo la camiseta de dos equipos cuya rivalidad es clásica como la mazamorra con el arroz con leche: Alianza Lima y Universitario. Irónicamente, son los dos clubes con más dificultades económicas, por lo que se les obligó a ingresar a procesos de reestructuración, que aún no los ponen a flote. Ni Polo ni Reyna imaginaron ser parte de un sistema deportivo donde en vez de convertirlos en verdaderos cracks, se amenaza con echar a perder sus talentos en equipos de mayores que no significan nada en el mundo del fútbol profesional, donde lo que más importa es el show mediático, los tratos bajo la mesa y las chicas de fin de semana. Si hace 35 años el Perú figuraba como el tercero en la región, solo por debajo de Brasil y Argentina, ¿qué pasó para que promesas como Polo o Reyna teman quedarse en el Perú para hacer carrera? Aquí, algunas respuestas.

1. El diagnóstico

Entre los años 2002 y 2004, la Federación Peruana de Fútbol [FPF] contrató a la consultora Apoyo para identificar los problemas que aquejan a la institución, pero con un análisis más de negocio que de deporte, y así incrementar la rentabilidad del fútbol. Según Carlos Heeren, socio de Apoyo, se identificó una estructura de negocio que, salvo casos excepcionales, solo promueve el fracaso. Apoyo encontró cinco problemas estructurales: 1) los clubes de fútbol que no saben administrar ni fiscalizar el dinero que tienen, 2) el caótico sistema del campeonato, 3) la pésima calidad del trabajo en las ligas de menores, 4) la violencia en los estadios y 5) la falta de profesionalización de los directivos. Alberto Siles, asesor de la FPF, ex jugador, y hombre con harta experiencia en el sector privado, fue convocado para implementar las recomendaciones que dio la consultora. Como nunca tuvo el apoyo de la FPF, Siles renunció en 2007 sin introducir ningún cambio en un sistema que él mismo calificó de perverso.

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2. El negocio

Como sucede en el sector privado, y quizá en muchos aspectos de la vida, las empresas dependen de quienes las dirigen, y si estas no son conducidas por las personas correctas, probablemente fracasarán. Pero a diferencia de lo que sucede en las asociaciones sin fines de lucro, como las que prevalecen en el fútbol peruano, en las que ningún dirigente se responsabiliza de sus actos, las sociedades anónimas son fiscalizadas por un directorio, que supervisa el desempeño de los gerentes, que responden a los intereses de los accionistas. En este sistema cada uno es responsable de lo que hace. Pero, hace ocho años, esta sugerencia no era ninguna novedad. En España, en 1999, se dictó una ley para que los clubes, que atravesaban una crisis compleja, se transformaran en Sociedades Anónimas Deportivas [SAD]. Salvo el Real Madrid, el Barcelona, el Athletic y el Osasuna, que le pertenecen a sus socios, todos los clubes españoles son SAD.

El Manchester United, uno de los protagonistas de la Champions League, es sociedad anónima desde 1892. Tras haber pasado por decenas de propietarios, el club le pertenece desde 2005 a la familia Glazer. A fines de 2012 el Manchester cotizó sus acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York, incrementando el valor del equipo hasta los 2.300 millones de dólares, convirtiéndose en el más rentable del planeta. Paradójicamente le sigue el Real Madrid, con 1.880 millones de dólares según Forbes, que no es sociedad anónima. Sin embargo, pese a que este equipo no se conduce como una empresa, la legislación española contribuye con poner límites a la mala gestión: frente a un desbalance financiero, el presidente del club debe responder con su patrimonio personal. El Real Madrid es reconocido por su modelo de negocio, basado en la transparencia y el profesionalismo, pero ante todo en su estrategia de marketing. Estos han hecho del club un caso de análisis en la escuela de Harvard.

En Chile, tres de los principales equipos de la liga local son empresas: Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica. Los más críticos al modelo chileno afirman que el fútbol ha reemplazado el romanticismo pelotero por el mero negocio. Pero es difícil no reconocer un esquema que es rentable en los libros y en la cancha. Bajo la concesión, el Colo Colo ha sido tres veces campeón de Chile y llegó una vez a la final de la Copa Sudamericana. Los resultados le callan la boca a los incrédulos.

3. La taquilla

Según Apoyo, las taquillas en la última década han caído en 40%, alcanzando niveles que ubican al fútbol peruano al lado de países como Bolivia y Venezuela. Para Alberto Beingolea, ex comentarista y hoy congresista, esto se debe a la violencia que se produce en las tribunas. Para este político, como los dirigentes no son responsables por los desmanes de los barristas, no existe forma de obligar a los clubes a buscar una solución para el problema. Tras la muerte de Walter Oyarce, el hincha de Alianza Lima que fue arrojado de un palco del estadio de la ‘U’, Beingolea presentó al Congreso un proyecto de ley para que se reconozca a los dirigentes como terceros responsables en estos casos. Sin embargo, la norma nunca se llegó a debatir. Para Jorge Chávez, ex presidente del BCR, y director de la consultora Maximixe, las barras son un producto simbiótico de las malas dirigencias, que nace con los directivos corruptos que lucran con las entradas para ganar poder a través de la afición popular. En el mundo real, cada vez que se produce un caso que termina en la muerte, la marca del equipo se devalúa. Si está en la bolsa, peor. Sin embargo, como los equipos han aprendido a sobrevivir con otros incentivos, eso no importa.

4. Las transmisiones de TV

Durante la última década, los clubes de fútbol han aprovechado los ingresos por derechos de transmisión para pagar deudas, contratar jugadores o ponerse al día con sus impuestos. Pese a que este dinero representa un ingreso colateral al negocio, como la marca, la taquilla o la venta transparente de jugadores, se ha convertido en la columna vertebral del financiamiento de los equipos, provocando que el club olvide el foco del negocio: el deporte. El último conflicto entre la ‘U’ y Media Networks, subsidiaria de Telefónica del Perú, reveló la desesperación de los equipos por incrementar el ingreso de esta partida, sin importar si eso les genera un conflicto judicial. Un problema que deviene de este compromiso es la necesidad de dos campeonatos al año para producir 44 encuentros, solo por los recursos que generan las televisoras, sin importar si este número de partidos se ajusta a la necesidad del deporte. Con estos ingresos, a los clubes no les interesan formar a jugadores como Polo o Reyna.

5. Semilleros

Como los clubes se contentan con el ingreso de capital fresco de las casas televisoras, no les interesa participar en uno de los negocios más rentables del fútbol mundial: el negocio de menores. Porque el trabajo en estas ligas representa un trabajo a largo plazo, pero que garantiza la sostenibilidad del club. Eso solo se logra a través de dirigencias que actúen pensando en el futuro, y no en el corto plazo, colocando a menores en venta que ningún equipo compra, devaluando su valor presente, como pasó con Andy Polo. Eso será posible el día que el dirigente comprenda el núcleo del negocio, como le pasó a Gabriel Ruiz Tagle, presidente del Colo Colo: «La ganancia no está en la taquilla, la copa o la televisión, está en la formación de jugadores exportables. Así se mantienen los equipos en los países desarrollados. Si vemos talento, le damos gratis la educación secundaria. Creamos un internado donde tenemos alojados cien jugadores que deben ser los jóvenes más talentosos de Chile. Entendimos que esto es una empresa de fútbol no de televisión». Esta visión le hizo poner énfasis en los valores y la disciplina, como en el fútbol europeo, donde se comprendió que en este deporte se juegan millones de euros, y la indisciplina no se tolera. En cambio, en países en los que el mercado es pequeño, eso no importa, por lo que las faltas, acompañadas de cerveza, drogas o vedettes –o todo junto–, son permitidas.

Hubo una época en la que el futbolista solo se defendía con su talento. Polo y Reyna aún parecen de esos. Hablan mucho de sus madres, de que si se salen del camino les cae un palo en la cabeza. No quieren terminar como aquellos apellidos que una vez significaron promesa, pero que hoy nadie recuerda. Para eso deberán nadar contra la corriente, antes de que el río del show business se los lleve.