El hombre del videoclip quiere fugarse

Escribe: María Jesús Zevallos / Foto: Macarena Tabja
Videasta, comunicador audiovisual, cuatro veces ganador del premio MTV Latinoamérica, nominado al premio Grammy Latino. Percy Céspedez cumple quince años de carrera y quiere celebrarlo alejándose de los videoclips por encargo y haciendo arte sin tener en cuenta nada más que una visión: la suya.
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En una calle transitada de la ciudad de Los Ángeles, invadida por la noche, una muchacha de cabellos largos y ojos negros camina en busca de clientes. En su casa lo espera su novio-proxeneta. Un hombre delgado y pálido, de aspecto inocente y frágil. Entre los diálogos de los protagonistas, suena la canción Tiempo, de la banda peruana Big Pollo Funk. Sin embargo el tiempo pasa tan veloz, suena mientras las escenas en blanco y negro desenvuelven la historia de dos jóvenes viviendo el día con desgano, casi como si no quisieran vivir.

Así corre el primer cortometraje del videasta peruano Percy Céspedez. Este trabajo, grabado en California, es un giro que Céspedez busca ansiosamente: el salir a grabar fuera, a crear cosas nuevas, probar todo lo que no pudo durante sus quince años de carrera. Para Céspedez, ha llegado el momento en el que debe recuperar sus intereses originales, los que puso a un lado cuando se dejó envolver por el mundo de los videos musicales, esos con los que se obsesionó desde que, en 1981, vio ese primer VHS con seis horas de grabación de un canal estadounidense que se dedicaba exclusivamente a mostrar videoclips. Music Television. O, simplemente, MTV.

«No me considero un realizador», dice Céspedez, desde las oficinas de Elemental Visual Media, su empresa realizadora de videos musicales. «Soy un artista. Un artista frustrado». El videasta siempre quiso expresarse a través del arte: los dibujos, la pintura, las letras. Pero lo que más quería era ser músico. «Desde que tengo ocho años, yo sabía que quería estar en el mundo musical, pero me hubiera gustado estar delante».

«Me gustaría hacer películas, programas de televisión, escribir un libro, grabar un disco. Desde que tengo ochos años yo sabía que quería estar en el mundo musical, pero me hubiera gustado estar delante, en un escenario»

Percy Céspedez –adicto al trabajo, perfeccionista, obsesivo– quiere descansar. Tomar unas vacaciones, dice. Pero sus palabras no son sobre planes de relajo, sino de más trabajo. «Me gustaría hacer películas, programas de televisión, escribir un libro sobre lo que he vivido y sí, por qué no, me gustaría hacer un disco». Este es su reclamo, la razón por la que Céspedez no ve planes de un futuro cercano en Perú: «Siento que en este país ya hice todo lo que tenía que hacer», repite el videasta, en un arrebato de aburrimiento.

Céspedez, además del cortometraje, estrena este mes un video de animación y videoclips para las bandas Los Rabanes, Jarabe de Palo, Black Guayaba, Rashan y Julio Voltio. Bandas internacionales y con popularidad añeja, aunque para el videasta –que prefiere trabajar con artistas emergentes en vez de consagrados– el trabajo le comienza a saber a lo mismo.

«Nunca he podido hacer el video que yo quiero», dice Céspedez, sentado al costado de un estante donde hay una parte de su colección de videos musicales, como el video Closer, de la banda Nine Inch Nails que, según él, es uno de los mejores videos jamás grabados. Lo que hace, dice, es adaptarse a lo que el dinero permite y lo que él considera que el artista debe hacer para alcanzar su objetivo. «Lo que yo quiero narrar o hacer muy pocas veces sucede», admite.

Percy Céspedez parece estar cansado de ser el líder de un movimiento que comenzó hace quince años: el hacer de la dirección de videoclips una profesión a tiempo completo. Un músico que no pudo ser; un niño amante de las películas, obsesionado con los videos dirigidos por David Fincher, que estudiaba a detalle los videos de Michael Jackson, REM y Madonna, uno que levantó una industria que, antes de él, se movía entre favores de amigos, cámaras caseras y actores improvisados.

Percy Céspedez ha sido el jefe, el mandamás, pero ya no quiere serlo. Quiere salir, experimentar, dejarle el mando a la nueva generación de realizadores peruanos. Hacer ese video que siempre ha querido hacer.