El curioso caso del nuevo reggae peruano

Por María Jesús Zevallos
La banda peruana La Renken acaba de regresar del Rototom Reggae Contest Latino 2014, en el que asombró al público con un estilo melódico y diferente al resto de sus pares en la región. ¿El truco? La constante curiosidad por el ritmo.
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Hace tres años, una página web local reconocía a la banda La Renken como aquella banda peruana que toca reggae instrumental. Un año después, una agenda cultural reseñaba un tributo que estos limeños habían organizado a la música afroperuana, señalando a la banda como el grupo que mezcla reggae con ritmos negros peruanos. Probablemente también se les haya identificado como la banda que crea covers de reggae de canciones emblemáticas. Los peruanos de La Renken son todo eso en conjunto y nada de eso en específico. «Yo definiría nuestro sonido como uno en constante evolución, y abierto siempre a nuevas influencias, pero con un estilo inevitablemente propio», dice Diego Espejo, bajista de la banda.

Acaban de regresar del Rototom Reggae Contest Latino 2014, al que llegaron después de haber sido escogidos por un jurado experto como la mejor agrupación para participar por un spot en el Rototom Sunsplash, el festival de reggae más grande de Europa. Aquí llegaron después de vencer un gran número de bandas de Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Chile y Costa Rica. Entre sonidos reggae más envueltos en el dancehall y el dub, La Renken se diferenció por su sonido melódico y matices de rock, además de aquel cajón peruano que los integrantes ya han adoptado como parte de su artillería. Al público local le tomó un tiempo entender lo que sucedía en aquel escenario frente a ellos. Acostumbrados a lo que ofrece la mayoría de la propuesta reggae de la región, la música de La Renken llegó como una sorpresa para los oídos colombianos. Pero eso parece ser exactamente lo que esperaba. «Creo que Rototom buscaba una banda que represente a Latinoamérica de una forma nueva», comenta Diego. «Ese es más o menos el filtro que tenían, y nosotros de hecho representamos esa búsqueda».

La eterna curiosidad por la música, más allá de géneros, parece ser la consigna que estos limeños se trazaron hace seis años, cuando La Renken se iniciaba. «El primer año fue un proceso experimental, de descubrimiento», dice Paulo Pérez, segunda guitarra del grupo. Comenzó siendo una banda instrumental que –como lo dicen ellos mismos– «quería hacer de todo». Pero el reggae fue aquel hilo que unió a todos en esa necesidad de experimentación: un sonido flexible que se acomodaba tranquilamente al merodeo musical que toda la banda esperaba hacer.

Los años han pasado y la banda se ha mantenido impredecible, lo que se ha convertido en su propio estilo. Desde reversionar canciones clásicas del rock y del pop con aquel reggae progresivo y especial que los caracteriza, La Renken ha ido de ser una banda instrumental a tocar con diferentes vocalistas, a indagar por lo afroperuano, a ser una banda actualmente con un cantante fijo, y –como ellos explican– nadie sabe lo que tocarán después. «Tal vez hasta un vals», dice Daniel Willow Vigo, primera guitarra de la agrupación. «Yo creo que uno de los mejores logros que hemos podido tener es entender al fin que tenemos un propósito de un propio estilo de reggae que pueda ser una nueva corriente de este género, y que la gente que comience a hacer música vea bandas totalmente alternativas que puedan lograr cosas nuevas». Siguiendo las palabras del enigmático Miles Davis, quien dijo alguna vez «no toques lo que ya existe, toca lo que no existe», La Renken prefiere tocar lo que no está, o hacer de lo que existe algo diferente a lo que nuestros oídos estén acostumbrados.