El concierto debe continuar

Por Javier Wong
Una banda peruana de rock pop que suena en MTV y en las radios mexicanas casi se extingue luego de un exitoso concierto. ¿Qué fue eso que mantuvo la musica de Locomotor encendida?
locomotor

Este año, en Buenos Aires, los cuatro integrantes de Locomotor grabaron su segundo videoclip. Tocaron en una fábrica abandonada y fueron entrevistados por la cadena musical HTV. Su primer disco, que saldrá a la venta a mediados de año, comparte ingeniero de sonido con Maroon 5 y Black Eyed Peas. Su primer video, No quiero, tiene 160 mil visitas en YouTube. El fanpage de la banda tiene 50 mil fans. Antes de colgar su debut audiovisual en la web, MTV Hits, filial del canal de música que transmite videoclips las 24 horas del día, ya emitía la canción de la banda. Han tocado en Chiclayo, Trujillo, Arequipa, Huaral, Cusco, y quieren emprender una gira por todo el país. Están sonando en radios ecuatorianas y mexicanas.

Todo esto vino luego de la tocada más importante de la banda.

Frente a 12 mil espectadores, la voz tiembla. Gino Olcese, el vocalista, nunca había cantado para tanta gente. Usualmente lo hacía para 3 mil o 4 mil personas, pero esa noche no. Esa noche le abrían el concierto a Paramore, la famosa banda de pop rock liderada por Hayley Williams. «Es mi grupo favorito», dice Jeff Carrera, el bajista. Usualmente el telonero de un grupo internacional funciona como un aperitivo: las personas esperan ansiosas que su función acabe para pasar al plato fuerte. Esa noche, sin embargo, fue la excepción. A la segunda canción ya habían conectado con la gente, y, al culminar la sexta y última, el público pedía más. Esa tocada les abrió puertas musicales: contratos de representación con disqueras, tener una plataforma de producción que trabaje con ellos, explotar en las redes sociales.

Luego de esa tocada, también, renunciaron tres integrantes de la banda.

«Sí, Jeff le dio su besito a la cantante», dice Óscar Rojo, el baterista, y todos ríen. Han pasado tres años del concierto de Paramore y él todavía no formaba parte del grupo. Ahora, junto con Oscar Schleien, la guitarra principal. Ambos entraron al grupo luego de ese concierto y conforman el renacer de esta banda que estuvo al borde de la muerte. «Nuestro momento más difícil fue ese, cuando nos quedamos solo Jeff y yo», comenta Gino Olcese. Alcanzaron su pico musical, y todo se derrumbó.

«¿Y qué hacemos?», le dijo Gino a Jeff ese día. Luego de la adrenalina, ya en frío, se pusieron a pensar en música. Decidieron no dejar el proyecto en el aire y buscar dos integrantes. Personas con las que haya feeling, que permitan un cambio en el grupo y afiancen las nuevas posibilidades musicales que la tocada les había dado. Así se reformó el nuevo Locomotor. Dejaron los conciertos por unas semanas. Comenzaron a trabajar de nuevo, a conocerse, a ver si podían convivir como banda. El resultado fue un sonido renovado.

«Antes del cambio, nuestras melodías eran más chicle, más pop», comenta Jeff. Tal vez tenían más canciones pegajosas, que enganchaban rápido con el público, pero faltaba algo más. «Sentíamos que lo hacíamos más para afuera que para adentro», dice Gino. Cuando querían dar más fuerza a sus canciones no podían, se quedaban en un tono muy ligero.

Ahora, con los dos Óscar en el grupo, sienten que las canciones tienen una onda más roquera. «El peso de las guitarras es distinto», dicen. Además utilizan unos beats electrónicos más puntuales. Creen sonar más rock y menos pop, y de esa manera atraer a un público más amplio, que no base sus gustos solamente en ritmos digeribles y pueda descubrir a los integrantes de la banda a través de sus canciones. «La onda es mucho mayor y menos infantil», señala el vocalista.

A veces, cuando ensayan, Gino y Jeff piensan en aquella noche de Paramore. «Ese día estábamos tan nerviosos», dicen, e imaginan su fracaso. Si tocaban mal, los iban a linchar como banda. Las críticas hubieran sido feroces, los anticuerpos musicales del público también. «Te juegas a quedar mal de por vida», dice Óscar Rojo, mientras pensaba en lo que sintieron sus compañeros. Por suerte este nuevo Locomotor no tiene miedo de arriesgar.