El bel canto de los Andes

Por María Jesús Zevallos
La soprano Sylvia Falcón lanza INKARIO, su segundo disco con el que busca abrir un nuevo mercado para la lírica andina.
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Todo comenzó con un disco de la cantante y rapera estadounidense Lauryn Hill. En una de las canciones, Hill llegaba a una nota muy aguda que impresionó a la cantante de lírica andina Sylvia Falcón. «Como me gustaba tanto ese disco, la escuchaba siempre e imitaba esa voz». En aquella época, Falcón no se daba cuenta de que podía llegar a esas notas agudísimas hasta que tuvo sus primeras clases de música, unos años después. Entonces se dio cuenta de que su voz tenía algo extraño, algo más.

Han pasado casi siete años desde aquel descubrimiento. Hoy Sylvia Falcón acaba de lanzar INKARIO, su segundo disco. En él, Falcón rinde un homenaje al repertorio clásico de la lírica andina y al legado que dejaron compositores provincianos como Moisés Vivanco y Daniel Alomía Robles [compositor de El Cóndor Pasa], los cuales recogieron canciones tradicionales de sus pueblos e hicieron arreglos para voz, influenciados por la lírica europea. Falcón disfruta de esta fusión, histórica en sí misma. «Es una música que se crea y se recrea», explica la soprano de veintisiete años, graduada en antropología. «Es un error creer que es estática. Todos los géneros nacen de algo. La música andina, para mí, es la base de todo».

El disco, compuesto de once canciones, cuenta con temas famosos de la lírica andina como Kuntur Kuntur, Paras y Cholo traicionero. La selección de los temas se realizó a partir de una investigación a través de la historia de la lírica andina que ella realizó junto al músico Daniel Kirwayo, fallecido el año pasado. Cada canción suelta un toque contemporáneo pero bastante único. Sería atrevido categorizarlo como world music, que tan seguido se puede tergiversar como la música del mundo que se acomoda para no incomodar al oído occidental. Falcón más bien crea un sonido bastante único que nunca deja de ser andino. Las notas altas persisten durante el disco, aquellas que hicieron que tantos reconocieran a Falcón como la sucesora de Yma Sumac, aunque ella reconoce que no puede hacer todo lo que la voz de Sumac podía. «Tengo un rango de voz que no es usual», explica la cantante. «Pero el de ella era fenomenal». Para Falcón, la voz de la soprano peruana –la única que tiene una estrella en el paseo de la fama en Hollywood– es un estándar al que ella siempre ha tenido como referencia. «Eso me ayudó mucho. Cuando descubrí todo lo que podía hacer en ese margen me pareció fascinante. No hay forma de compararnos, pero Yma Sumac es una buena referencia».

Para Falcón, INKARIO representa una primera piedra en el camino de abrir nuevamente un mercado para la lírica andina. «Todos los géneros a nivel mundial están siguiendo un camino, y responden a lo que la gente escucha», dice. «Quiero abrir este género desde la tradición, esa es mi propuesta». Habrá que seguir escuchando y seguir apreciando. Hasta el momento, el camino que ha trazado Sylvia Falcón no nos ha traído más que deleite.