Dos modelos veggies van al mercado

Por Adriana Seminario / Fotos de Alonso Molina
El primer puesto a la derecha del Mercado N° 1 de Surquillo, acaso el más colorido y vistoso de Lima, envuelve a dos modelos que posan con frutas exóticas. La toma no va sobre Micaella Burgos ni Laura Cuadros que lucen moda en una locación pintoresca. Va sobre ellas. Sobre el compromiso que tienen con un estilo de vida saludable, y no solo en comida. El maquillaje que usan, la ropa que se ponen, los productos que compran. Llevar un modo de vida orgánico no es una pose.
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A las once de la mañana de un día de febrero, todo el Mercado N° 1 de Surquillo despide un olor frutado sutil, agradable. Entre papayas, piñas y uvas, y algunas frutas bastante más exóticas, como pitajayas, aguaymantos y nonis, Micaella Burgos y Laura Cuadros posan de una manera natural frente al lente de la revista. No dejan de reconocer las frutas del puesto ni de hablar de sus propiedades, cómo es mejor consumirlas, si sólidas o en extracto, y la diferencia entre prepararlas en smoothie o como jugos verdes.

Laura Cuadros es diseñadora de moda, modelo, docente de moda y participó en la primera edición del reality Peru’s Next Top Model, además fue una de las favoritas de la audiencia del programa. Hace poco más de un año ha comenzado con un estilo de alimentación orgánico. De almorzar tres veces a la semana churrasco con papas fritas, huevo frito y arroz en casa de sus padres ha pasado a consumir verduras en extracto a diario, crudas, y a experimentar con distintas recetas para preparar panes sin harina y shots de kion.

Junto con su novio acaba de emprender un proyecto de comida y tips de vida sana online, ORGÁNICA. La dinámica es sencilla. Nutrir la página de Facebook con recetas sencillas, informar sobre dónde conseguir productos orgánicos a buenos precios, enseñar a preparar rawnies, brownies sin harina, y difundir tips tan sencillos como tomar un vaso de agua tibia con zumo de limón para comenzar el día y preparar el cuerpo para el alimento. Mientras habla de la fuerte acogida que ha tenido ORGÁNICA en el público, pues el interés sobre un estilo de vida saludable es una tendencia creciente y tener un proyecto web de este tipo solo puede resultar exitoso, sostiene entre sus manos un cacao para las fotos, aunque por el momento sean los caseros del mercado, turistas y curiosos los que no dejan de fotografiar la escena.

La producción trae un par de jugos para las fotos retrato: uno de naranja y uno verde de espinaca y naranja. Micaella Burgos toma el primero mientras me cuenta un poco acerca del proyecto que está sembrando. Lo bautizará como Miss Lechuga, en una cómica alusión al apodo que le han puesto algunos de sus amigos al referirse a ella y su estilo de alimentación. Piensa lanzar también una página de lifestyle orgánico, no solo en cuanto a comida. Desde los champús que usa hasta el maquillaje y la ropa que compra, la modelo de los ojos verdes es vegetariana desde hace cuatro años. «Es cuestión de costumbre», explica sonriente. Vivió su infancia en Egipto, donde la religión musulmana prohíbe consumir carne de cerdo. Ocasionalmente comía pollo, pero al ver cómo moría el animal en el mercado siempre fue consciente de que comía algo que había muerto frente a sus ojos. Luego, cuando se instaló con su familia en Holanda, la costumbre de no comer carne y comer verde prevaleció. A los diecinueve años, documentales como EARTHLNGS Y FOOD INC terminaron de convencerla de que no volvería a comer carne animal. Hoy su cuerpo está acostumbrado a sostenerse a base de proteínas provenientes de la quinua o la acelga, entre otros alimentos. Cada vez que compra productos de belleza o higiene personal, busca el símbolo del conejo en la parte posterior del frasco, o la frase Not animal tested. Señala que la página web de People for the Ethical Treatment of Animals [PETA] revela una lista de las corporaciones mundiales que no testan en animales y son amigables con el medio ambiente.

Su nivel de compromiso no solo queda en su estilo de vida, sino también se extiende hasta su ambiente laboral. Micaella se ha negado a ser imagen de marcas que utilizan animales en sus productos. Dice que no hubiera sido coherente aceptar ese trabajo. Para ella comer ají de quinua en lugar de ají de gallina, y al mismo tiempo usar zapatos de cuero y abrigos de pieles no tiene sentido. Por esa misma razón quedó encantada cuando laboró con el diseñador Roger Loayza, un fiel vegetariano y animalista. Encontrar un punto donde pudieran converger su estilo de vida y su trabajo ha sido difícil, pero también lo más reconfortante para Micaella.

Al dejar atrás el mercado gigante de aroma frutado, las modelos conversan sobre la escena orgánica en Lima. ¿Existe una para comenzar? Laura, cada vez que va a una reunión con personas nuevas, al menos hay un vegetariano o vegano en el círculo presente. Micaella también siente lo mismo, pero saben que es algo incipiente en nuestra ciudad. No hay realmente conocimiento sobre dónde comprar, dónde conseguir productos orgánicos a un buen precio o a quién preguntar por simples tips o dudas alimenticias. Lanzo una duda un poco más social, pues siento que el público en general suele relacionar la onda vegetariana y orgánica más con las mujeres que con los hombres. Algo que vincula la carne con lo macho, la parrilla con la hombría.

¿Exagero? Ambas coinciden, y confiesan que conocen a muchas más mujeres vegetarianas que a hombres. Micaella recuerda una escena de ESCAPE PLAN, filme con Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, famosa por una frase del ex gobernador de California en pleno duelo: «You hit like a vegetarian». «Se asocia una imagen débil y enclenque a los que eligen este estilo de vida, sobre todo si son hombres», añade Laura, pero esto es falso. Su novio sigue el canal de YouTube de Bar Brothers, el grupo de motivación fitness creado por el estadounidense Lazar Novovic, quien demuestra que ser vegeteriano y llevar una rutina fitness al pie de la letra tienen resultados corporales que clasifican muy lejos de la categoría de débil y escuálido.

Y ahora ¿por dónde comenzar? Antes de correr a comprar todos los productos a la Bioferia, máquinas extractoras y utensilios costosos o rebuscados restaurantes de comida vegetariana, ambas tienen un consejo infalible. A la hora de adquirir alimentos lee los ingredientes. Infórmate sobre lo que ingresa a tu cuerpo. Si no puedes pronunciar alguno, probablemente sea un químico o preservante que no te traerá ningún beneficio, sino al contrario. «Si no puedes pronunciarlo, no lo comas», concluye Laura.