De cuatro a dos ruedas

Neto Jochamowitz

Escribe: Javier Wong Q. / Foto: Marco Garro
Ganó casi todo piloteando carros. Ahora, alejado de motores y pistas de carrera, Neto Jochamowitz pretende hacer lo mismo en el mundo del ciclismo, pero como maestro. ¿Por qué un campeón de rally termina entre pedaleos de bicicleta?
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Decenas de ciclistas rodean a Neto Jochamowitz, pasan por su lado a toda velocidad. Cascos, rodilleras, protección para el torso y pecho; la mayoría de ellos no pasan los doce años. Algunos son tan chicos que se esfuerzan para llegar al pedal. Estamos en Surco, en la pista de tierra donde se disputará el Sudamericano de BMX, modalidad acrobática del ciclismo de carreras. «Recorro montañas con mi bicicleta, pero no monto en torneos», explica Neto, dos veces campeón sudamericano de rally, y que desde enero maneja y dirige su escuela de ciclismo. Ayuda a los chicos a dominar la bicicleta y controlar la adrenalina de la alta competencia. «Es una satisfacción distinta ver todo desde fuera», admite el ex piloto.

Los chicos siguen pasando, toman vuelo en una curva asfaltada y luego se elevan, quedan suspendidos en el aire. Uno de ellos es Iago, el hijo de Neto, de diez años. Gracias a él, Jochamowitz, tres veces ganador de Caminos del Inca, comenzó a interesarse por el deporte de las dos ruedas. Hace tres años fueron a una carrera de BMX, y Iago quedó maravillado. «Luego comenzamos a entrenar y a ir a campeonatos afuera. Ya hemos ido a dos mundiales», comenta Neto, mientras ve a su hijo que acelera y deja un polvorín de tierra.

Cuando tenía ocho años, Neto Jochamowitz comenzó a manejar karts. Desde entonces han sido treinta años ininterrumpidos de medallas, títulos, premiaciones. De su padre, aprendió la pasión por los autos; de su hijo, el amor por las bicicletas

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Cuando tenía ocho años, Neto Jochamowitz se enamoró de los carros. Su papá, amante de los fierros, lo motivó, y él comenzó a manejar karts. Desde entonces han sido treinta años ininterrumpidos de medallas, títulos, premiaciones. Una vida que giraba alrededor de los autos, pero ya no.

Michael Jordan, la leyenda del básquet mundial, fue beisbolista, e incluso llegó a jugar golf. Maravilla Martínez, boxeador argentino y campeón mundial de pesos medianos, empezó jugando fútbol. Darío Silva, ex pelotero uruguayo que jugó en Italia, España e Inglaterra, se convirtió en remero luego de un accidente de auto. Todos, como Neto, no desarrollaron solo una afición deportiva. De su padre, Neto aprendió la pasión por los autos; de su hijo, el amor por las bicicletas.

Para Neto Jochamowitz, presidente de la Federación Nacional Deportiva Peruana de Ciclismo, y sus alumnos, el reto más grande sucederá entre el 12 y 15 de octubre cuando compitan contra chilenos, argentinos, colombianos, entre otros, durante el campeonato sudamericano. El Perú será la sede del evento por primera vez, y Neto está feliz por haber participado en ese logro. Pancho Boza, presidente del Instituto Peruano del Deporte [IPD] y medallista olímpico en tiro, le pidió una mano. Neto está consiguiendo nuevas pistas de entrenamiento y captando a más deportistas. Ha logrado registrar a más de mil ciclistas en la federación hasta hoy. Las carreras de BMX duran, en promedio, cuarenta segundos. Esta rama del ciclismo implica reacciones rápidas, casi instintivas. Domar la pequeña bicicleta, soltarla cuando cae nuevamente al pavimento, aprender a resistir caídas y golpes. «No te imaginas la preparación física de estos chicos. Entrenan dos horas todos los días y son pura fibra», comenta Neto, y se emociona. Sueña con que uno de ellos traiga una medalla olímpica para el Perú.

Se hace de noche. Los chicos siguen dando vueltas en la pista, pero mantienen la energía del inicio. Neto Jochamowitz continúa de pie observando todo. «Extraño un poco el mundo de los carros», dice, mientras algunos niños se retiran de la pista con sus padres y se despiden de él. «Pero ahora es una satisfacción distinta», afirma el ex piloto, y sonríe. Ahora quiere ver a otros triunfando sobre una pista de carreras.