UNIÓN CIVIL

Unión Civil

Después de la entrevista que Lucia Solis [redactora] le hizo a las hermanas Patricia y Maria Luisa del Río por la publicación del libro ¡hey soy gay!, le pregunté qué había encontrado en ellas. Le pedí que no me respondiera con la deformación de la mirada periodística, sino más bien con la percepción personal que había tenido de ellas. Me respondió esto: «me he dado cuenta de que el rechazo de la familia en situaciones como estas es el daño más fuerte que se le puede causar a una persona. Me hizo querer mucho más a mi prima, que ama también a una chica».

Esta tarde en un almuerzo con mi equipo, hablábamos sobre el archivamiento del proyecto de ley de la unión civil. Gabriela Ramos dijo no recordar cuándo fue consciente de la existencia de la homosexualidad. Lo que sí recordaba era que a los once años, a pesar de que su único círculo social era un colegio católico, exclusivo para mujeres, y muy conservador, había comenzado a entender que el amor, a veces, iba más allá del sexo de una persona. «Once años después, lo único a lo que no le encuentro sentido, es por qué si yo lo pude comprender de niña, el Estado y buena parte de la sociedad aún no terminan de reconocerlo».

Por su parte, Raúl Lescano decía que los homosexuales y transexuales están en la mayoría de programas televisivos, sin embargo, los presentan como “actores de una parodia”. «No es que el Estado o la sociedad no los reconozca. Sí los reconoce, pero solo para su entretenimiento. Y eso es lo más cruel y lo verdaderamente inhumano: negarles su propia felicidad y humanidad para que no puedan ser más que nuestros animales de circo». Basta mirar la TV para saber que resulta difícil negarlo.

Jesús Cuzcano nos contó la historia de dos amigas suyas. Hace un año Cynthia y Ángela se dieron un ‘break’. Después de eso, sus conversaciones con Ángela giraban en torno al final de esa relación. «Creo que ya lo he perdido todo», le dijo una tarde Ángela. Aquella frase fulminante lo ayudó a reafirmar que el amor entre dos personas del mismo sexo existe. Hoy, con rabia, se preguntaba: «¿Quiénes somos nosotros para decidir quién debe significarlo todo en nuestra vida?».

Por último cuando le pedí a Rodrigo Alomía su mirada sobre el negado derecho a la unión civil, me escribió lo siguiente al correo [él estaba en Punta Hermosa haciendo una entrevista]: «La película todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar, tiene una de las líneas más emocionantes que he visto en el cine: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”, decía un personaje transexual. Pensemos ese mensaje para todos: hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales, transexuales, jóvenes y viejos. Todos ellos, y sobre todo a los que tienen encima instituciones como la iglesia o el propio Estado que se creen regentes de su felicidad, deberían seguir en pie de lucha. Por lo que son y por lo que sueñan de sí mismos».

Nadie puede haberlo dicho mejor que mi equipo. Yo solo firmo.