Animal team

Por Diana Hidalgo / Fotos de Santiago Barco
Una artista plástica y una serigrafista autodidacta crearon hace tres años una marca de ropa de diseño independiente distinta a todas las demás. Inspirada en la vida animal y bajo el lema de que en la imperfección está la magia y el gusto, nació Muymuy. Ropa serigrafiada para mujeres, hombres y niños; insumos peruanos y mucha onda. En marzo lanzarán su próxima colección. Solo un modelo por prenda.
muymuy1

Un muy-muy es un crustáceo marino que habita en la orilla de la playa, donde revientan las olas. Es pequeño, grisáceo, tiene cuatro pares de patas y puede llegar a vivir hasta tres años. Cuando en el 2010, Talia Navarro y Casandra Tola crearon la marca de ropa de diseño independiente Muymuy no imaginaron que podrían llegar a tener el récord de venta de trece polos en una hora, vía Facebook. Hace un mes —cuando la marca cumplió tres años de vida—, la patentaron, participaron en una feria navideña en Barranco y ahora piensan en exportar. Muymuy ya superó la esperanza de vida de los crustáceos marinos que inspiran su nombre y, al parecer, vivirá varios años más.

Muymuy más que una marca de ropa relacionada estrictamente a la moda o a la tendencia de lo más in de la temporada, se ha convertido en una especie de comunidad de personas que busca ropa con personalidad propia, única y artística. El proyecto de Talia y Casandra se basa en el diseño gráfico y la serigrafía. Ambas hacen el proceso creativo de crear y dibujar los diseños que llevarán las prendas de cada colección de la marca. Algunas veces los vectorizan en la computadora con programas de diseño gráfico y luego arman los moldes para hacer el proceso de serigrafiado.

La serigrafía es una técnica que se usa para reproducir imágenes sobre cualquier superficie. Funciona cuando se transfiere una tinta por medio de una malla tensada en un marco. La explicación es bastante técnica. Como dicen ellas, es más sencillo de entender cuando se hace en la práctica. En teoría, la impresión en la serigrafía puede repetirse cientos o miles de veces, con el mismo diseño. Pero en Muymuy no hay dos prendas estrictamente iguales. Ahí está su magia.

El dúo creativo

Casandra Tola tiene 31 años y es artista plástica. Estudió arte electrónico y diseño digital en Barcelona, pero odia las computadoras. Prefiere un papel, una madera o cualquier superficie en la que pueda dibujar o pintar.

Trabaja desde hace siete años en serigrafía en papel. En junio del año pasado presentó su última exposición bajo el título de Recortando tiempos. Extrayendo mundos, en la galería Cecilia González Vigil. La muestra consistía en collages principalmente de animales e insectos. Es hija del afamado artista plástico José Tola, pero eso no lo menciona demasiado. Lo de ‘hija de’ no la define. Su madre es la directora de MATE, la asociación del fotógrafo Mario Testino.

Talia Navarro, de 37 años, se define a sí misma como autodidacta. Comenzó llevando pequeños cursos de serigrafía en tela casi al mismo tiempo en el que Casandra comenzó a trabajar serigrafía en papel. Tiene una obsesión por los insectos. Tal vez porque vivió hasta los doce años en Costa Rica, rodeada de selva y de bichos. Se cose su propia ropa desde que es una niña. Su madre es escultora en plata. Tiene una hija de dieciocho.

Casandra y Talia aman los gatos. Casandra habla poco y pausado. Talia habla mucho y rápido. En la casa-taller que comparten desde hace tres años —el mismo tiempo que tiene la marca— habitan dos felinos grandes y gordos que responden a los nombres de Blanquito y Negrito. Luego de subir una escalera muy estrecha durante cinco pisos de un edificio del corazón de Miraflores, me reciben en su espacio.

Lo primero que llama la atención es una mesa amarilla de un metro de largo que aparece en el centro de la sala. Está totalmente intervenida con gráficos y dibujos de colores. Alrededor hay varias macetas con plantas, cuadros, fotografías, objetos de diseño, un sillón estilo vintage y una máquina de coser de madera de la marca Singer. La mesa es creación de Casandra. Al lado de la sala está el cuarto donde trabajan la serigrafía al que ellas llaman con cariño laboratorio. Allí saltan a la vista varios polos con estampados de insectos, gatos, criaturas marinas, tigres, monos, osos, búhos, cobras, ratas, alces y varios animales más.

—Lo bonito de esto es que al final nunca sabes exactamente cómo va a reaccionar la tela o el color cuando haces la serigrafía —dice Talia.
—Por eso —agrega Casandra—no tenemos dos prendas totalmente iguales. Eso es lo que le gusta a la gente.

muymuy2

«Nuestras prendas pueden contener pequeñas imperfecciones que los hacen únicas, ¡no hay dos iguales!», se lee al reverso de la etiqueta de sus productos. El otro valor agregado de su marca, aseguran, es que todo lo hacen ellas. Diseño, dibujo, estampado, identidad de marca, venta y cuentas. Con trabajo a full de dos semanas se pueden armar una colección entera. Hasta el momento tienen quince y la próxima la tienen pensado lanzar en marzo, cuando regresen de un viaje de vacaciones a Costa Rica. En donde —dicen— aprovecharán para buscar inspiración para hacer crecer la marca.

De rato a rato prenden un cigarrillo —casi sincronizadamente— mientras hablan de sus safaris en búsqueda de telas en Gamarra, cada vez que quieren lanzar una nueva colección. Además de Muymuy, ambas comparten otro proyecto llamado Copycat. Se trata de una marca que trabaja serigrafías en papel para usarlas como cuadros, tarjetas o elementos decorativos. Este año piensan fusionar las dos marcas.

Hasta el momento Muymuy ya cuenta con un público cautivo y fiel. Por ahora no piensan abrir una tienda, pues el negocio a manera de subastas en Facebook les ha funcionado muy bien. El único otro punto de venta que tienen es la tienda-galería Puna. Muymuy promete crecer el 2014. Los animales estampados de sus prendas celebran por ello.