Al son de cumbia rock

Escribe: Lucía Noboa / Fotos: Kami Velvet
Hay una banda que fusiona la cumbia peruana con canciones de rock. Ellos son Los Terapeutas del Ritmo, un quinteto que ha encontrado en la música la mejor terapia contra la inhibición.
terapeutas

Los Terapeutas del Ritmo son, en esencia, puro juego: una banda peruana que ha tenido la osadía de fusionar el rock de los ochenta y noventa con la cumbia peruana de todos los tiempos. Sus trajes vistosos de color neón, pelucas y maquillaje multicolor reflejan esa onda festiva que los caracteriza. Son conscientes de que la música no tiene fronteras, así que no intentan ponérselas. Para ellos nada es en serio; salvo la música, todo lo demás es diversión.

Cuenta la leyenda que un día a Mauricio el Chino Chau, líder de la banda, le cayó una papaya en la cabeza mientras escuchaba en su iPod a la banda de rock australiana AC/DC. Dicen que de ese encuentro de dos mundos —el rock, por un lado, y el sabor tropical de la fruta, por el otro— se creó esta fusión que no cree en la pureza de los géneros musicales. La historia real no es muy diferente: un día el Doctor Hell —otro miembro de Los Terapeutas— se acercó a Chau y le dijo: «He tenido un sueño muy raro, ¿qué pasaría si Michael Jackson hubiera nacido en Tarapoto». De ahí nació todo; bajo esa lógica Michael Jackson es oriundo de la cálida y sabrosa ciudad de Tarapoto.

Los Terapeutas del Ritmo son como doctores que curan penas a su modo y que tienen una suerte de apellido musical. Chau es el líder y toca una guitarra psicotropical. Doctora Kitsch tiene voz sensaciosuave y luce orgullosa un peinado retrogaláctico; Doctor Hell es un danzante del inframundo, aunque «el infierno le queda chico»; Doctor Litio es voz y primer bajo ventrílocuo, y Doctor Turbo es el percusionista incógnito de personalidad múltiple. Todos ellos conforman este grupo de excéntricos terapeutas que buscan curar a los demás. Sus nombres reales no importan. Es parte del juego.

«En el escenario no existe miedo, ni temor, ni cansancio ni ridículo. Entonces es más fácil que la gente confíe su alma, su cuerpo, su todo, y sea por un momento como quisiera ser», dice la Doctora Kitsch. Para ellos no hay nada mejor que ver a la gente salir de sus conciertos bailando y cantando, aunque piensen que sepan que lo están haciendo mal. Es su manera de ayudar, de hacer terapia. De ahí el nombre.

Los Terapeutas del Ritmo se encuentran en su mejor momento. No han pasado más de tres años de su formación en el 2010 y ya cuentan con un disco de oro en ventas gracias a su primera producción, FIESTA BRICHERA. El disco de oro acaba de llegar y está aún en su empaque. Cuando lo abren, para la sesión de fotos, los cinco miembros se congregan alrededor y miran el premio con los ojos de una madre orgullosa.

Han viajado a Chile en setiembre y sus canciones se escuchan en una radio de Colombia y en una radio argentina de rock porteño. En ambas han pasado versiones de Billie Jean. Además tienen propuestas para viajar a Boston al festival ambientalista Boston Green Fest, y a Chile para inicios del próximo año. «Su música es excelente para los chicheros en el extranjero», escribe Daniel Damián desde Estados Unidos. Aunque se crean doctores, nada pueden hacer contra el inevitable contagio masivo de sus ritmos.