Historias de diez ejecutivas que lideran el país

Historias de Diez ejecutivas que lideran el país
Escribe: César Ochoa / Fotos: Macarena Tabja y Marco Garro
Inés Temple
Ana María Soldevilla
Luisa García
Alba San Martín
Susana de la Puente
Camila Fosca
Giuliana Reyna
Mili Blume
Ximena Otero
Maritza Montero
Presidente Ejecutiva de Lee Hecht Harrison-DBM Perú y Presidente del Directorio de Lee Hecht Harrison-DBM Chile
La autora de Usted S.A., un best seller sobre empleabilidad y marketing personal que ha vendido más de 35 mil ejemplares en Perú y más de 10 mil en ocho países de Latinoamérica, dice, más convencida que nunca, que las malas situaciones son una ocasión para convertirlas en oportunidades y recuerda aquella que dice que el secreto en la vida no es encontrarse a sí mismo, sino inventarse a sí mismo. De ahí que con los puntos de inflexión de su vida –el despido abusivo de su esposo, a inicios de los noventa en Nueva York; su labor de madre a tiempo completo por varios años; su persistencia para abrir la oficina de DBM en Perú e insertar conceptos como outplacement, marca personal, coaching ejecutivo en un país en crisis–, le permite asegurar, con conocimiento de causa, que ese tipo de situaciones «descubren de qué madera estamos hechos». Inés Temple, por ejemplo, cuenta que su etapa de mamá full time resultaron años fantásticos que valorará siempre, que incluso más que una experiencia de gestión hogareña, para ella significó un gran privilegio. «De mi hijo mayor aprendí acerca de la lucidez, de esa capacidad que tiene de entender la realidad y lo que es realmente importante; de mi segunda hija, la facilidad para sonreír, para no dejarse vencer jamás; de mi hija menor el sentido de la autocrítica, de la importancia de saber mantener los pies sobre la tierra». Así es Inés: una mujer que ha inspirado a más de 30 mil personas a recolocarse laboralmente.
Gerente de Relaciones Públicas y Marketing de la BVL Directora Ejecutiva de inPerú
Cuando a Ana María Soldevilla le ofrecieron crear y liderar el área de marketing y relaciones públicas de la Bolsa de Valores de Lima [BVL], más que sobre finanzas, ella sabía acerca de cómo sacar proyectos adelante, eso que llaman «empezar de cero». Años atrás había encabezado con éxito la llegada de una transnacional de alimentos al Perú, «nacionalizando» su gama de productos; y luego se fue a México [sede de la marca] para crear una nueva línea de consumo saludable en sociedad con una compañía local. Aunque su carrera estaba en ascenso, decidió regresar al Perú por apego a su país y a su familia. Ahora está a la cabeza de un equipo de veinte profesionales en la BVL. Con ellos ha creado el área comercial de la organización y han relanzado la imagen corporativa, es decir, han generado una política de puertas abiertas en el que todos están invitados a invertir en la bolsa. La creatividad rige su gestión: la BVL tiene canales online sobre cómo invertir en ella, centros de atención al cliente, redes sociales y un sistema de ferias de inversión en provincias. Ana María es también directora ejecutiva de inPerú, una asociación de las principales organizaciones empresariales que promueve las inversiones extranjeras en el país. Risueña por naturaleza, aficionada la moto acuática, cada fin de semana se escapa con su hijo y sus padres a su casa de campo en Azpitia, al sur de Lima, donde tiene un huerto. Conocimientos, juventud, fortaleza, pero sobre todo su capacidad de aprender de los otros y de inspirar a los demás es lo que Ana María posee para salir al frente de cualquier reto.
Socia-CEO Región Andina de Llorente & Cuenca
Cuando era niña, Luisa García solía realizar uno o dos viajes al año con su familia –Europa, Asia, América, África–, experiencias que le enseñaron a tener una visión amplia del mundo: le gustaba conocer a todo tipo de personas, romper barreras. En esos viajes forjó esa facilidad que hoy tiene para adaptarse a los países donde ha expandido Llorente y Cuenca, una transnacional de consultoría estratégica que trabaja en diversas áreas de la comunicación. Así lideró la apertura de oficinas en Panamá, Perú, Colombia y Ecuador. «Soy optimista por naturaleza», dice Luisa, quien figura en el último ranking de las 50 ejecutivas más importantes de América Latina, que fue elaborado por Latin Business Chronicle. Nunca le temió a los retos: cuando sus socios de Llorente y Cuenca le propusieron abrir oficinas en Latinoamérica, dijo que sí al instante. Su trabajo le demanda estar al tanto de muchos asuntos, descubrir, analizar. Para vencer el estrés, y encontrar el balance entre la vida laboral y familiar, dice, uno tiene que aprender a descubrir su propio ritmo. «Hay que saber reconocer qué actividades te dan energía y cuáles drenan fuerzas. A mí, por ejemplo, trabajar me llena de energía; lo disfruto», subraya. Luisa complementa su rutina con la práctica de yoga, sigue viajando mucho y valora el darse tiempo para sentarme a leer una buena novela. «Mi secreto ha sido saberme rodear de gente mejor que yo. Es decir, contar con un gran equipo que complementa mis conocimientos, de quienes aprendo mucho. Eso me estimula».
Gerente General de Cisco Systems Perú & Bolivia
De las diversas clasificaciones que hay sobre los líderes, Alba San Martín encaja en el perfil «transformador»; es decir, de aquel que impulsa, que consolida cambios, que enfrenta problemas y que facilita soluciones. De niña seguía a su padre y a su abuelo a todas partes, quería entender el mundo de sus negocios y aficiones; ellos, por su parte, le compartían su forma de pensar, gestionar y actuar. Influencias tempranas que hoy se reflejan en una carrera exitosa ligada al mundo de la tecnología y en grandes transnacionales. Siempre primera en los estudios, fascinada por el dinamismo y la velocidad de los cambios tecnológicos, hoy está a la cabeza de Cisco Systems trabajando en la Región Andina e impulsa el desarrollo del país en temas como telemedicina, teleeducación y conectividad en comunidades rurales. En ese ascenso profesional constante, sin embargo, hubo un punto de quiebre importante. Cuando había decidido tomar un año sabático para terminar su maestría, con sus gemelos de seis años y su hija recién nacida, se le presentó una gran oportunidad de trabajo. «Me parecía muy interesante, pero pensaba que no iba poder con tantas cosas a la vez», dice recordando esa disyuntiva. Sus hijos, aunque pequeños, entendieron la oportunidad que para ella significaba aceptar el puesto; a eso se sumó el apoyo de su madre, quien terminó por convencerla. «Me siento privilegiada de haber tenido ese apoyo incondicional», dice Alba. Y cuenta sonriendo que sus pequeños se aseguraron de que en su oficina haya una pizarra: no querían dejar de recibir las lecciones que su mamá solía impartirles.
Directora del Grupo Wiese
En el mundo de la banca de Nueva York, allá por fines de los años ochenta, había una joven veinteañera a quien por su audacia y capacidad todos conocían como «la peruana de Wall Street». Era Susana de la Puente y en ese entonces trabajaba en JP Morgan, un banco al que llegó gracias a su persistencia y que a lo largo de más de veinte años expandió a varios países andinos, incluido el Perú. «Actuaba sin límites, sin paradigmas, con mucha pasión», dice recordando esos días de trabajo intenso. «El hecho de ser peruana no me amilanaba; al contrario, me daba un valor agregado, me diferenciaba del resto». Así es Susana de la Puente: una mujer que siempre ha buscado la excelencia y cuya curiosidad ha regido su vida. Experimentada en los negocios, amante de la música criolla, esmerada coleccionista de arte, apasionada de la gastronomía, viajera incansable, promotora de ayuda social. Susana, una mujer con múltiples intereses y para quien cada emprendimiento es una aventura, hoy es directora del Grupo Wiese, la compañía familiar desde donde encara nuevos retos con toda esa experiencia acumulada. Si «hacer patria» es un privilegio, no es difícil imaginar la emoción que siente ella sabiéndose una de las artífices de que el Perú se haya reinsertado en la economía mundial. Más que satisfacciones económicas, la clave de su éxito está en generar valor para su país, en sentir que trabajar es al mismo tiempo vivir: todos sus intereses, hobbies y pasiones están ligados con cada uno de sus emprendimientos, como el B Arts Boutique Hotel de Barranco. «Estoy en una etapa muy expectante», dice Susana. «Quiero seguir explorando mucho más».
Socia fundadora de Coaching Cía
Si Camila hoy puede ayudar a las personas a sacar lo mejor de sí, es porque a ella le permitieron abrir muchas puertas para desarrollar su potencial. Además de ser cofundadora de Coaching y CIA, una empresa dedicada a generar procesos de mejora en organizaciones y personas, Camila ha tenido la libertad de aprender de todo. Sin límites, sin complejos. Eso se debe a que su padre le animaba a explorar y le decía que no debía frenar «sus locuras». Así aprendió a manejar montacargas, a impermeabilizar cemento, a señalizar carreteras. De esta manera forjó esa personalidad férrea y alegre. «Imagínate: aprendía a manejar auto ni bien mis pies alcanzaron los controles». Y es que en cada emprendimiento de su padre, ella estaba allí, con una curiosidad que escapa de lo cotidiano. «Estoy orientada a la acción», dice. Ha colaborado en varios voluntariados y recuerda cómo, sin casi pensarlo, viajó a Pisco tras el terremoto de 2007 para ayudar a quienes lo necesitaban. Con la energía de su juventud, le ha tocado ayudar a potenciar su talento a personas mayores que ella. Dice que ganarse el respeto es un proceso que siempre empieza por la humildad. Ella tiene consigna de que es ella quien aprenderá de las personas. «Es muy importante para retar tus propios límites», dice. Y agrega: «Hace algún tiempo decidí generar sonrisas con cada quien me cruce en la vida».
Gerente General en Global Research Marketing
Hacer un buen trabajo deja huella. Por eso cuando Giuliana Reyna fundó su propia compañía de investigación de mercados, Global Research Marketing [GRM], los clientes con quienes antes había trabajado en otras empresas la buscaron, la recomendaron con otros. «El prestigio es intangible», dice Giuliana. «Te lo tienes que ganar con trabajo». Hoy sus clientes son grandes compañías que lideran el país. Todo fue producto de la decisión de emprender su propio proyecto, así haya tenido que rechazar una excelente oferta laboral que se le presentó en ese entonces. «Tomé la decisión más arriesgada. Me gustan los retos». Ya tenía amplia experiencia acumulada: más de tres años viajando por el mundo; y otros seis en Perú, fascinada por los descubrimientos de las investigaciones. Hace unos años, sin embargo, vino una crisis en su compañía. Dice que fue la unión, el que sus trabajadores sintieran que GRM era como su familia, lo que les permitió superar las dificultades. Giuliana sabe lo que es el esfuerzo: ha corrido varias veces en maratones de 5k, 10K y hasta de 21k. Hoy GRM es miembro de IRIS, la asociación más grande de agencias de estudios de mercado en el mundo, con quienes realiza investigaciones a escala global.
Fundadora de la joyería Mili Blume
Cuando su esposo le propuso que la joyería que iba a fundar se llamaría como ella, Mili Blume tuvo algunos reparos. A ella nunca le gustó la sobreexposición, pero sabía que era una buena estrategia. Mili había dejado la joyería que manejó en sociedad por varios años, pero que las clientas no solían mencionar por su verdadero nombre, sino simplemente decían «vamos donde Mili». Era lógico: en todos esos años había ganado prestigio. De hecho, hasta ahora Mili Blume no se empeña por ser mediática, sino que se concentra en que su marca personal siga creciendo en base a la confianza que ha sabido mantener. Por eso su joyería es como su casa: allí sigue atendiendo personalmente a sus clientas, acrecentando ese boca a boca que siempre ha sido su mejor publicidad. Su joyería tiene dos sedes en Lima, una en Arequipa y ha sido invitada a ingresar a una gran tienda por departamentos. «Tengo la suerte de que me encanta lo que hago», dice Mili, a quien no le gustan los sets de joyas porque prefiere combinarlas a su gusto. Es más: su joyería es la única donde se reinventan las piezas, donde las personas llevan aquellas que ya no les gusta para darles una nueva vida. Mili confía mucho en su intuición y por eso, a pesar de que la plata es un metal cuyo precio fluctúa, ha sabido salir airosa de las crisis, diversificando sus productos, sacándole el jugo a la creatividad.
Gerente de Marketing y Comunicaciones de IBM del Perú
Cuando Ximena Otero estaba en la universidad, sus compañeros, en promedio diez años menor que ella, le decían «la mujer del año». Eso demostraba el respeto que le tenían, pues los problemas que para ellos eran muy estresantes, ella los sabía resolver con tranquilidad y entereza. En ese época trabajaba para IBM del Perú y apoyaba mucho a su pequeño hijo con habilidades especiales a alcanzar independencia; también era ama de casa y esposa. Ximena sabe que el apoyo de IBM, una empresa a la que llegó por casualidad [una amiga suya dejó su CV sin que ella supiera], le permitió superar esa carga de actividades con mucha motivación, pues parte de la cultura empresarial de IBM es identificarse con los intereses de sus trabajadores. La compañía vio que tenía gran capacidad resolutiva y carisma de líder. Apostaron por ella, le permitieron estudiar, especializarse, ascender. Desde hace un año, es Gerente de Marketing y Comunicaciones de una de las compañías más importantes del mundo asentadas en el país. De su hijo, quien ahora tiene doce años, nunca deja de recibir varias lecciones. «De él aprendí a valorar los pequeños grandes avances, como aprender a mirar fijamente, a sentarse, a coger un objeto». Esa forma de persistir la traslada a su vida laboral. «IBM es como mi casa, es mi familia».
Cluster Director of Sales & Marketing de JW Marriott Hotel Lima & Cusco
En su trabajo de abrir mercados y buscar clientes para el hotel donde trabaja, Maritza ha sido una suerte de embajadora del Perú en todo el mundo. Siempre le ha gustado trazarse metas exigentes. «Los buenos resultados constituyen la medida del éxito», apunta. Le ha ido bien. Maritza ha sido galardonada con varios reconocimientos, como a las mejores gestiones de marketing de la cadena de hoteles. En su oficina conserva varios de ellos, como el Premio Stephen G. Marriott al liderazgo en ventas y cultura Marriott o el trofeo al mejor líder de ventas y marketing a nivel regional. Maritza recuerda que, cuando perdió a su padre, deseó que él fuera testigo de su llegada al hotel, pues solía consultarle sus decisiones importantes. También recuerda que cuando surgieron oportunidades para establecerse fuera del país rechazó las propuestas. Con tantas vueltas al mundo que ha dado por su trabajo, le tocó estar ausente en fechas especiales de sus tres hijos, situaciones que ha sobrellevado gracias a la comprensión de su familia. «Pienso que las cosas deben tener un equilibrio para sentir que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien. Todo es demandante, todo es para primera hora, pero hay un momento que debemos dedicarlo a nosotros, para retomar las fuerzas».