Diez ideas nuevas para creer en un país mejor

Diez nuevas ideas para crecer en un país mejor
Escribe: César Ochoa / Fotos de Macarena Tabja
Juan Diego Calisto
29 años
Fundador de Ruwasunchis

Si uno va un fin de semana al asentamiento humano San Pablo Mirador, ubicada en la parte alta de Manchay, al sur de la Lima, podrá ver a un grupo de jóvenes interactuar con la comunidad. Son los miembros de la ONG Ruwasunchis, que en quechua significa hagámoslo todos juntos, quienes liderados por Juan Diego Calisto ayudan a la comunidad a desarrollar sus capacidades. Al inicio, Calisto venía con un amigo a ayudar a los niños en temas educativos, pues este economista estaba acostumbrado a viajar a todo el Perú y había quedado impresionado con qué facilidad las personas más humildes le abrían sus puertas, amables. Entonces decidió fundar su ONG y estructurar un sistema de apoyo en San Pablo Mirador. Ocho años después, hasta aquí llegan artistas, fotógrafos, ingenieros, psicólogos, educadores y todo tipo de profesionales para dar lo mejor de sí. Gracias a Ruwasunchis hay jóvenes que salieron del pandillaje, niños que ya no quieren ser obreros, sino ingenieros o abogados; señoras que vivían con traumas a causa del terrorismo y que ahora tejen prendas especiales para ganar dinero. Juan Diego Calisto recuerda a las personas que solían preguntarle que dónde estaba su carro del año, su línea de carrera en ascenso, su departamento con vista al mar. Ahora, dice, todos entienden que este es su camino, que todos sus deseos, en tanto los haga con sentido, llegarán en su momento.

Carolina Araoz
34 años
Fundadora de Jazz Jaus

Saxofonista, directora musical y cantante. Desde Jazz Jaus, la escuela de música que dirige, no solo forma profesionales desde su sede en Miraflores, sino que impacta positivamente a personas que viven en situación de pobreza. Gracias al apoyo de la Fundación Prince Claus de Holanda, Jazz Jaus realizó talleres para difundir la educación musical en Huaycán, Comas, San Juan de Lurigancho y Cajabamba [Cajamarca]. «Jazz Jaus no solo promueve la formación de jazz, sino de todo tipo de música», remarca Carolina. Fueron fines de semana en los que Carolina quedó convencida del poder integrador de la música, pues los talleres de canto e instrumento finalizaban con una presentación pública. Después de diez horas de compartir música se lograba un vínculo fuerte. «Lo lindo de la música es que romper las barreras culturales y sociales», dice Carolina. «El objetivo era dejarles la semilla del trabajo en equipo, exigencia y gozo, que significa hacer música con diversión pero con seriedad». Jazz Jaus, además, supervisan las Bing Bands y capacita a los profesores que imparten clases en Sinfonía por el Perú, la ONG fundada por el tenor Juan Diego Flores y que permite que niños de Huancayo, Huánuco, Lima [Manchay] y Trujillo se formen musicalmente. «Estamos armando un proyecto sostenible de transformación social a través de la música. Queremos ayudar a personas en riesgo, como pandilleros o gente que está en la cárcel. La música también reinserta a la sociedad».

Luis Miguel Starke
27 años
Director general de Crea+

Iluso. Ingenuo. Soñador. Eso le decían. Cuando el joven economista Luis Miguel Starke decidió replicar en el país Crea+, una ONG chilena que promueve el desarrollo de habilidades educativas en niños y adolescentes, hubo quienes no creían en el proyecto. La idea es sencilla: enseñar aquello que uno domina a lo largo de un semestre. Ese método diferencia a Crea+, pues se basa en un sistema de voluntariado profesional, como si de un trabajo remunerado se tratara. Además de tiempo, esfuerzo y talento, a los profesores se les exige altas dosis de compromiso. El programa se basa en clases lúdicas de matemática más una serie de talleres multidisciplinarios. Los profesores, a quienes se les llama creandos, preparan sus clases al detalle. ¿Demasiada exigencia para un voluntariado? Hoy son más de 250 creandos que impactan en dos colegios [en Chorrillos y San Juan de Miraflores]. Cada sábado, unos novecientos niños y adolescentes esperan ansiosos los talleres de ballet, teatro, inglés, ciencia, vóley, pequeños chefs, mini arquitectos, oratoria y muchos más, una extensa variedad de especialidades en los que los alumnos descubrirán su potencial en aquello que más les guste. Las clases, en tanto, son grandes ejercicios de liderazgo para los voluntarios. Starke explica que Crea+, para garantizar su sostenibilidad y crecimiento, utiliza las herramientas más eficientes de gestión empresarial dentro de la organización. De ahí que todas las áreas están organizadas y los procesos se cumplen a cabalidad. «Cada día demuestro que hay personas capaces de darlo todo», dice. Y razón no le falta. «Por eso también necesitamos de las empresas. Ellas podrían aplicar nuestro sistema en los colegios de su zona de influencia».

Kerstin S. Forsberg
28 años
Fundadora de Planeta Océano

Hace unos años, un grupo de niñas descubrió un nido de tortugas negras en una playa de Tumbes. Hasta entonces, se creía que esa especie en peligro de extinción no habitaba en esa zona del mundo. Todo un campo de investigación se había abierto con miras a ayudarlas en su reproducción. Se trataba de pequeñas voluntarias de la ONG Planeta Océano, una ONG fundada por Kerstin Forsberg que promueve la conservación de ecosistemas costeros. Como bióloga, trabajaba en el sector privado, pero decidió renunciar y poner en marcha su propio proyecto. Con Planeta Océano, ha logrado articular en unos cincuenta colegios la educación en temas ambientales, capacitando a docentes en estrategias lúdicas para abordar temas relacionados a la conservación. Asimismo, tiene una amplia red de científicos cuidadanos que, como las pequeñas descubridoras de las tortugas, salen a involucrarse con la conservación de las especies. Los estudios que realizan permite saber, por ejemplo, qué porcentaje de pescadores sacrifican lobos marinos o el índice de mortalidad de tortugas marinas. «Muchos voluntarios ahora tienen interés en continuar con nuevos esfuerzos de conservación, lo que significa que se ha promovido una nueva generación de jóvenes conservacionistas», dice Kerstin, quien desde pequeña había adquirido un sentido profundo por la naturaleza, tras su formación escolar en Canadá, donde los programas educativos en temas ambientales son especializados. Cuando regresó a Perú, organizó un club de protectores para el zoológico de su colegio. Este proyecto que inició en el norte del país está creciendo y poco a poco la red de voluntarios y zonas de acción se están acercando a Lima.

Álvaro Henzler
30 años
Co-founder & CEO de Enseña Perú

Hace unos años, durante un viaje a la comunidad de Juli, en Puno, Álvaro Henzler le preguntó a un niño qué quería ser cuando sea grande. «¿Puedo ser grande?», le contestó el muchacho. Hacía solo un tiempo atrás, él estaba trabajando en la embajada de Perú en Estados Unidos, apoyando en temas para la firma del TLC, y cayó en la cuenta de que cambiar la perspectiva de vida de ese niño era un reto aún mayor. Por esos días, había recibido la propuesta de liderar y replicar en el Perú el modelo de Teach For All, una red internacional que recluta a los jóvenes profesionales más talentosos para que enseñen por dos años en escuelas de zonas marginales. Al principio rechazó la propuesta: le esperaba una maestría, viajes, un futuro muy rentable. Pero le sobrevino una pulsión interna difícil de explicar. Aceptó el reto. Había decidido dar todo, para cambiar la vida de aquellos niños a quienes el aislamiento y la pobreza les impide desarrollar su talento. Así fundó EnseñaPerú. Sin Embargo, después de mucho trabajo, cuando él y su equipo habían ya reunido a los primeros profesores, todavía no tenían dinero para echar a andar el proyecto. Se dieron 45 días como plazo para encontrar los benefactores o cancelar todo. Hoy, luego de cuatro años, por EnseñaPerú han pasado doscientos profesores que han impactado positivamente en colegios de Lima, Arequipa, Cajamarca y Callao, y cada día reciben postulantes para la siguiente promoción, que busca cien nuevos profesores este año. Una meta es que para el año 2016, quinientos profesores hayan pasado esta experiencia.

Michael Barclay
25 años
Director Ejecutivo de TEDxTukuy

Se consideraba un ingeniero industrial «adicto al TED», esa conferencia anual que se desarrolla en California y que comparte ideas que valen la pena escuchar de quienes están realizando proyectos geniales en todo el mundo, como Al Gore, Larry Page o Sir Ken Robinson. Para Michael Barclay, mirar esas ponencias inspiradoras era «aprovechar tiempos muertos de manera eficiente adquiriendo conocimientos valiosos». Cuando TED comenzó un programa para expandir su fórmula a otros países, con eventos organizados de manera independiente [TEDx], Michael Barclay y un grupo de amigos de la Católica se presentaron para recibir la licencia. En 2009 organizaron su primer TEDxTukuy, como bautizaron a la versión peruana. Se trata de una plataforma donde ponentes del Perú y del mundo exponen sus ideas hasta en dieciocho minutos. Por TEDxTukuy han pasado personajes como el músico Lucho Quequezana, el experto en márketing Rolando Arellano, el científico Giovanni Poletti, entre otros. Barclay y su equipo, además de encargarse que cada minuto de la charla «agregue valor a la humanidad», buscan auspicios para montar el evento, que dura un día completo. Ellos se encargan de buscar a los ponentes, seleccionar a los asistentes [el objetivo es fomentar que todos conozcan a personas interesantes] y crear todo lo necesario para ofrecer una experiencia única para los participantes. Una labor que, según Barclay, solo se consigue con las personas extraordinarias que están con él en esta aventura, quienes ofrecen su apoyo voluntario y fortalecen su liderazgo en el proceso. El próximo TEDxTukuy será el 9 de noviembre.

Arturo Mejía
48 años
Co-fundador de Arena y Esteras

Miedo. Incertidumbre. Tristeza. Eso se vivía en Villa El Salvador días después del asesinato de la dirigente María Elena Moyano a manos de Sendero Luminoso. Un grupo de adolescentes liderados por Arturo Mejía, con una voluntad a contracorriente, decidieron salir a las calles calzando zancos, vestidos con trajes de colores, para alegrar a la gente, para decirles que no era momento de detenerse, que había que seguir. «¿Quiénes son ustedes?», les preguntaban, a lo que a ellos solo atinaban a responder «Arena y Esteras», pues así se llamaba una obra de teatro que habían montado. Vivir del arte en esos tiempos parecía un capricho, pero ellos decidieron empezar animando fiestas infantiles, fotografiando matrimonios, pero es pintando murales como consiguen mayores ingresos. Así compraron una pequeña casa que se convirtió en su centro de operaciones, desde donde presentaban obras de teatro relacionadas a la comunidad, pasacalles y brindaban talleres de actuación. Lo que sigue es consecuencia natural de lo que las artes pueden lograr en contextos adversos. Muchos niños y jóvenes comenzaron a frecuentar la casa, a contagiarse de las ganas de llevar talleres de canto, actuación, malabares, música, ballet… Hoy la casa ha crecido y se ha convertido en un centro cultural a puertas abiertas, donde cada año más de cien muchachos de la zona cambian su estilo de vida y aprender a ver más allá del arenal y la violencia juvenil. Viajan a festivales internacionales, se sienten motivados, enseñan lo que aprenden a los más pequeños. Y así, a fines de 2012, como una sorpresa para Mejía y los demás fundadores Arena y Esteras recibió el Premio Nacional de Cultura en la categoría de Buenas Prácticas.

Daniel García
26 años
Gerente General de Techo-Perú

Lidera el área comercial de Techo-Perú, una ONG presente en Latinoamérica y el Caribe que mejora las condiciones de vivienda de miles de personas de asentamientos precarios, gracias a la acción de jóvenes voluntarios. Con estudios en economía social en Harvard, Daniel García llegó a esta organización para garantizar su sostenibilidad, ahora que ha decidido expandir su apoyo a través de programas de habilitación social: Techo ya no se enfoca solo en la construcción de casas de madera, sino que ahora se queda en las zonas donde llega para formar emprendedores. Los más de doscientos voluntarios, además de poner su fuerza de trabajo, son jóvenes con distintas profesiones. Hay chefs, psicólogos, economistas, entre otros. Techo genera espacios participativos y desarrolla soluciones concretas en conjunto con los pobladores de la comunidad, a fin de enfrentar las necesidades identificadas. Con ellos ahora se trabaja directamente en las poblaciones, volcando sus experiencias. García, además de gestionar los auspicios, continúa participando de las jornadas de construcción, pues está convencido de que todo es cuestión de ampliar los horizontes de las personas. Él es especialista en derechos humanos, entendimiento cultural, negocios inclusivos y emprendimiento educacional, conocimientos que comparte con las comunidades de San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores y Ventanilla, donde impactan. «Hemos movilizado 21 mil voluntarios desde que iniciamos en el año 2005», apunta García. «Se han construido más de 4 mil viviendas. Queremos crecer, pero también llamar la atención sobre cómo aún hay personas que viven en pésimas condiciones».

Patricia Barrios
27 años
Fundadora del Voluntariado Juvenil Kurame

Hay muchos que miran los problemas de los más necesitados desde lejos. El caso de Patricia Barrios no es uno de ellos. A ella le tocó vivir una situación difícil junto a su abuela, a quien acompañaba en sus tratamientos contra el cáncer de páncreas en el hospital Edgardo Rebagliati. Largas esperas, atención incompleta, maltrato al paciente. En ese entonces tenía catorce años, pero lo vivido le dejaría una huella imborrable. A los veintiuno, Barrios fundó el Voluntariado Juvenil Kurame, un grupo de cientos de muchachos cuya labor consiste en visitar a pacientes de hospitales para promover su recuperación física y emocional. Apoyan en su traslado y alimentación, promueven sus hábitos de lectura, les enseñan manualidades, juegos interactivos y les orientan sobre temas de salud. Trabajo en equipo, vocación de servicio, compromiso, perseverancia. Cuatro ingredientes sustanciales de esta ONG autosostenible que ha impactado en hospitales de once regiones del país. Hoy Patricia Barrios comparte su tiempo entre la dirección de Kurame y su trabajo como abogada. Todavía ayuda a pacientes cada semana en el Hospital María Auxiliadora de San Juan de Miraflores. Barrios recuerda que, cuando buscaba espacios en los hospitales para sus voluntarios, en lugar de recibirla con entusiasmo, a veces recibía un sermón acerca de que los jóvenes eran inconstantes e inexpertos para esa labor. Su trabajo ha demostrado lo contrario. Cada convocatoria que realiza Kurame es como una fiesta en la que decenas de jóvenes deciden donar dos de sus 168 horas semanales para cambiar la vida de cientos de personas en camino hacia su recuperación. «La meta es que, para el 2015, lleguemos al 90% de hospitales más importantes de todas las regiones del Perú». Patricia Barrios ya sueña con exportar este modelo a otros países.

Joaquín Leguía
43 años
Fundador de Asociación para la niñez y su ambiente [Ania]

Tenía cinco años cuando hizo del jardín de su casa su refugio favorito. Sus padres se acababan de separar y él pasaba el máximo tiempo posible jugando en ese espacio verde. Inspirado en esa experiencia, Joaquín Leguía fundó hace dieciocho años la Asociación para la Niñez y su Ambiente [Ania], una ONG que promueve el cuidado de la naturaleza entre los niños. Tiene como símbolo al personaje animado de una niña que tiene la misión de devolver a la gente el amor por el planeta. Con una maestría en manejo ambiental y una especialización en el rol de la niñez en el desarrollo sostenible en la Universidad de Yale, Joaquín asegura que entre los dos y once años una persona interioriza en mayor medida los valores hacia la naturaleza. A través de sus programas, por ejemplo, logra que, como jugando, los pequeños utilicen en sus casas focos ahorradores, que sus caños no tengan fugas o que usen la bicicleta más seguido. También ha conseguido que miles de niños siembren dos millones de metros cuadrados de áreas verdes en diez países. La idea consiste en que un niño reciba tres macetas, las que tiene que pintar y mantener. Eligen las plantas que ellos desean, motivados por razones diversas, como aquella que le recuerda a su abuelita. «Mi hija cree que Ania es su hermana», dice Joaquín. «Se identifica con su misión. De eso se trata, de formar ciudadanos comprometidos con su ambiente».