10 campeones que salvarán el Deporte Peruano



ALVARO MALPARTIDA (Surfista)
«Estoy en una etapa muy interesante de mi carrera», dice Álvaro Malpartida. El surfista que también ha posado para Mario Testino ahora respira surf al 100%. Más que antes. Está enfocado, en racha ganadora. Acaba de ganar la primera edición del Peñascal Classic de San Bartolo y de alzarse con la Triple Corona Peruana. Quiere revanchas, como superar ese segundo puesto del Rusty Arica Pro Challenge o en ese quinto lugar en Puerto Escondido, México. A sus treinta años, dice que ya no es ese muchacho que viajaba por el mundo corriendo olas pero algo distraído en otras cosas. «Es bueno sentir que está en tu momento. Ahora quiero dar el salto a algo más, ese momento ha llegado a mi vida», subraya. Los objetivos están claros, entre ellos el título en el Isa Surf de Panamá y buenos performances en los principales torneos mundiales. El yoga es una parte importante de su entrenamiento: le ayuda a balancear su cuerpo, a hacerlo más flexible. A él le va mejor en las olas grandes y tubulares. Dice que en cualquier momento el surf peruano volverá a dar la sorpresa, que el ambiente que se vive es digno de cualquier laurel internacional. Cada vez más corredores, más auspicios, más semilleros. «Mucha gente apoya al fútbol. Está bien. Pero es momento de dejar un poco a otros deportes». Estar en Perú más tiempo, como ahora, le hace sentir bien. Es el momento de Álvaro Malpartida.
«Todos mis sueños están vivos. Siento que he vuelto a mejorar. Quizá algunos deportistas sientan que en un momento llegan a su tope. Pero yo no. Por todo lo que he venido haciendo, sobre todo desde el año pasado, sé que los triunfos seguirán viniendo»

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MAURICIO FIOL (Nadador)
Diecinueve años, 1.78 metros de altura y 72 kilos de peso repartidos en un cuerpo flexible, fuerte y veloz. Cuando era niño, lo enviaron a clases de natación como una terapia para controlar su hiperactividad. Mauricio Fiol, el pequeño que solía entrenar —y competir con los salvavidas del Club de Regatas Lima, canalizó sus energías bajo el agua. A los seis años, como consecuencia de un espíritu competitivo inquebrantable, las medallas le empezaron a llegar. Luego definió que su estilo era mariposa, esa que combina las brazadas abiertas con patadas de delfín. Sus retos, sueños y cuentas pendientes están en una piscina. Quiere la revancha en las próximas olimpiadas [en Londres 2012 no llegó a semifinales de 200 metros mariposa por tres segundos]; y alcanzar el podio en los Juegos Bolivarianos, Odesur y Panamericanos. Por eso entrena con si estuviera en un régimen militar junto a un coach, dos entrenadoras y un preparador físico. Está dispuesto a todo. De hecho, terminó en un colegio no escolarizado por entrenar, sacrificó tiempo en familia y ahora solo se dedica a romper sus propias marcas. Los pequeños nadadores ven a Mauricio como un ejemplo. Y con sus triunfos, dice, los quiere inspirar.
«Durante la Copa Mundial de Moscú 2012, de un momento a otro, me animé a participar en la prueba de 1500 metros de estilo libre. Nunca antes había participado en esa modalidad. Obtuve la medalla de bronce. Fue increíble»

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ALESSIO BOTTERI (Windsurfista)
A los nueve años un niño aficionado al surf descubrió que también podía conquistar el mar con una tabla provista de una vela. El windsurf, ese deporte donde el viento lo impulsa todo, lo atrapó. Ahora domina cuatro modalidades: Experience: recreativa; Techno 293: olímpica; Olas: exhibición; y Slalom: velocidad. En 2012, a los catorce años, se coronó campeón mundial en el Paracas Formula Experience World Championship, categoría Junior, dejando atrás a potencias como Holanda y México. El windsurf requiere tener buen estado físico y ser una máquina de resistencia. Las piernas y la espalda se exigen al máximo. Un tiempo prudente antes de un campeonato, Alessio sacrifica horas de clase para entrenar. Ni bien termine el colegio, asegura, se tomará un año sabático solo para perfeccionarse y asistir a cuanto torneo se presente. Tiene la mira puesta en las próximos Juegos Olímpicos de la Juventud 2014, en China, y en julio próximo, participará en el Mundial de Techno 293, en Sopot, Polonia. No se trata solo de vehemencia y adrenalina: la parte mental con la que se enfrenta los cambios bruscos del viento y de las olas son determinantes. En pocos años, Alessio tendrá que alternar los estudios profesionales con el windsurf. Que el viento esté a su favor.
«El año pasado participé en Italia en el Mundial Juvenil de Slalom, la categoría de velocidad. El nivel era altísimo. Nunca antes había participado en torneo oficial de esa modalidad. Quedé cuarto puesto. No estuvo nada mal»

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SEBASTIAN ALFARO (Ciclista)
Cuando Sebastián tenía nueve años le regalaron una bicicleta profesional de downhill, ese deporte que consiste en descender una montaña a toda velocidad. Era su obsequio de cumpleaños y de Navidad, pero también un incentivo. Había aprendido a montar bicicleta a los tres años y a los nueve ya sabía descender de los cerros. Hoy tiene dieciséis años, va al colegio y hace sus tareas, pero también se levanta todos los días a cinco de la mañana para pedalear por la Panamericana Sur, escoltado por su padre, el principal promotor de su carrera. Sebastián es bicampeón del torneo Panamericano de Downhill de la categoría cadetes (sub 17). Él sabe que es un deporte riesgoso, pero ha aprendido a ser vehemente sin perder el control de la situación. Tiene un pedaleo muy eficiente que nunca le ha fallado en los momentos decisivos. Le va bien con los auspicios y dentro de dos años peleará los primeros puestos en las categorías superiores. Dice que es muy alegre y que hace reír a todos cuando no monta una bicicleta. Cuando se sube a una, en cambio, se pone serio, muy concentrado. De hecho, también compite en bicicrós, una modalidad acrobática y olímpica. Quiere ser campeón mundial de ambos deportes. Talento le sobra.
«Una vez, en un torneo de Bolivia, me caí cuando hacía una pirueta y me golpeé la cabeza. No me acordé de nada por lo menos unas dos horas, pero regresé al torneo y gané. En realidad, nunca me echo para atrás»

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ISABEL ARCO (Karateka)
Su papá y sus tres hermanos son karatecas. No es extraño que Isabel Aco haya aprendido a dar golpes con los pies, manos y codos antes de ir a la escuela. Hoy, a sus diecinueve años, es la campeona Panamericana de Karate y la principal carta femenina nacional de cara a todos los torneos internacionales. Como en todo deporte, hay que aprender a asimilar y superar las derrotas. Por mucho tiempo la acompañaron solo los terceros lugares. Pero Isabel quería las medallas de oro. Incluso viajó a un panamericano juvenil de Canadá con sus propios recursos. Aunque perdió en su primera pelea y el golpe emocional fue duro, aprendió a superarlo. Ahora está mentalizada en el torneo donde nunca antes había llegado una compatriota: los Juegos Mundiales no olímpicos o World Games 2013, que se realizará en Cali, Colombia, a fines de julio. No se amilana al decir que quiere ser la campeona mundial de karate, de ser la mejor en los Juegos Mundiales de Artes Marciales que este año se realizará en Rusia. Sus sueños, sin embargo, también requieren de mucha dedicación. Alterna su entrenamiento con sus clases de psicología en San Marcos. Dice que siempre sueña con obtener los laureles deportivos y ver su nombre en el Estadio Nacional. No se detendrá hasta conseguirlo.
«¿Cómo hago para estudiar y dedicarme al karate? Es complicada, pero sí se puede sobrellevar. Ahora estoy focalizada en mis próximos torneos, por lo que me he matriculado en pocos cursos, para cumplirlos bien. En este momento el karate es lo que debo atender más»

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RAFFAELLA CAMET (Voleybolista)
Un grupo de adolescentes voleibolistas recibió el cariño popular luego de llevar la camiseta peruana al sexto lugar en el Campeonato Mundial Juvenil de Voleibol Femenino Sub 18 de 2009. El Perú las bautizó como «las matadorcitas». Desde aquel triunfo el vóley volvió a acaparar la atención. A ese conjunto de niñas aguerridas los buenos resultados le siguieron acompañando [Bronce Olímpico Juvenil 2010; Oro Copa Panamericana 2011]. En ese grupo estaba Raffaella Camet: 1.80 metros, posición opuesta, hoy de veinte años y jugadora del Sporting Cristal. El deporte de los mates y saques de poder ha vuelto con fuerza y Rafaella es uno de los rostros más conocidos de esta nueva generación. La fama le llegó de pronto y solo pudo organizarse mejor cuando tuvo un representante que administrara las entrevistas, sesiones de foto y auspicios. Hoy alterna sus estudios de Negocios Internacionales con el su equipo de la liga y con la selección nacional de vóley. «El vóley nacional no es tan rentable como el fútbol», dice. Por eso cada paso que da tiene que ser muy analizado. Ahora solo quiere dar todo de sí en el deporte que disfruta, sentir el sabor de la gloria tantas veces sea posible, en las próximas olimpiadas y con la selección nacional. Las cosas están claras: su vida gira en torno al vóley y nada más.
«En el vóley peruano hay más merito del que la gente ve y reconoce. La afición exige triunfos en los torneos y está bien. Pero no saben que hay después. Muchas cosas no dependen solo de ti. Mientras haya más apoyo, todo mejorará»

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BRIAN PANTA (Tenista)
Es la revelación piurana del tenis nacional. Campeón nacional juvenil a los once, catorce y dieciséis años. Ahora tiene dieciocho, forma parte de la selección nacional de Copa Davis y es el puesto catorce en el ranking mundial ITF, es decir, en la categoría juvenil. Palmarés que lo perfilan como el peruano que deberá traer los triunfos más importantes para el país. Pero el camino que le queda por recorrer es largo y no libre de piedras en el camino. Pronto dejará la categoría juvenil y tendrá que sumar puntos en la categoría absoluta [ranking ATP]. «Será un periodo de más derrotas que triunfos pero así es como se empieza en estas instancias», dice Brian. Su padre es su entrenador y su principal soporte. Está completamente involucrado en la carrera de su hijo. De hecho, las preocupaciones son muchas y todas se resumen en dinero. La carrera de Brian necesita auspiciadores para despegar, un soporte sólido que le permita pelear de igual a igual con oponentes de todas las latitudes. Aunque ha tenido giras importantes por América y Europa, su carrera necesita proyectarse con más solidez. «El entusiasmo y las ganas está ahí», dice Brian. «Pero necesito estar concentrado solo en el tenis y no el dinero para solventar viajes o raquetas nuevas». Dice que nunca lo verán darse por vencido.
«Mi familia es el principal soporte de mi carrera. Mi padre, quien tiene una academia de tenis, siempre está conmigo, al pie del cañón. Ahora mi hermana menor, Patricia, está siguiendo mis pasos y hasta mis hermanos pequeños también»

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SEBASTIAN SALEM (Golfista)
El golf es 90% mental y 10% técnico», dice Sebastián Salem. Convencido de esa proporción, se levanta todos los días a las cinco de la mañana para ir a practicar chi kung, una técnica china que combina el equilibrio mental, la respiración y el ejercicio físico. Eso le ha permitido mantener un nivel alto de juego. Hoy es el número uno del Perú y se ha metido en top 20 de Latinoamérica. El año pasado, con 29 años y tras once meses de haberse retirado del golf competitivo por trabajar en una empresa, ganó el PGA Tour Latinoamérica, una experiencia que lo recargó de confianza. Ahora dice que está en una etapa en la que ve sus retos futuros con madurez, sin precipitaciones. El golfista peruano que se ganó una beca para estudiar Hotelería en Florida, y que además hizo una especialización en golf management, quiere clasificar al próximo Mundial de China y en sus planes está competir en el PGA Tour. Acaba de conseguir el auspicio de Asociación de Deportistas Olímpicos [ADO Perú] e insiste en sacar adelante a nuevos valores para el golf, por eso tiene más de diez alumnos a los que no solo enseña sino que también inspira. «Doy todo de mí aquí y ahora. Eso es lo que importa», dice.
«Los mejores golfistas del mundo son aquellos que están más equilibrados mentalmente. No hay nada mejor que conocerse a uno mismo para competir. La meditación me permite afrontar todo. En vez de soñar mi vida, estoy viviendo mi sueño»

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FELIPE RIOS (Motociclista)
En el motociclismo, los loquitos, esos que quieren ir como un rayo toda la carrera, nunca ganan. Se requiere un delicado equilibrio entre madurez y vehemencia. Felipe Ríos -40 años, puesto 25 en el último Rally Dakar- lo sabe bien. Y es que son cientos de decisiones a 160 kilómetros por hora. «Si me equivoco se rompe la moto o me rompo yo», dice. Recién en 2010 realizó su primera competencia oficial. Sin auspicios que dejen la moto en su punto y que financien los viajes y los entrenamientos, sería imposible pensar siquiera en terminar una carrera de largo aliento. Felipe, felizmente, los ha tenido y pagado con creces el apoyo y cariño de la gente. Ha sacrificado tiempo valioso con la familia e incluso ha dejado su trabajo de ingeniero civil por largas temporadas. Un Rally Dakar demanda preparación de marzo a diciembre, tres horas diarias, seis días a la semana. En poco tiempo retomará regímenes más duros de preparación: se vienen carreras como el Rally Dakar Series de Ica, en octubre (una suerte de Dakar de menor envergadura). Por ahora, la posibilidad de volver el próximo año a la competencia más dura del mundo es poco probable. Pero Felipe lo tiene claro para el año 2015: el Rally Dakar vuelve al país y él también regresará con todo.
«Siempre he sido muy competitivo. De chico me gustaban las carreras de carros. Practiqué bicicrós y fue ocho veces campeón de downhill y llegué a ocupar el tercer lugar a nivel Panamericano. La velocidad se ha relacionado conmigo toda la vida»

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VLADIMIR FIGARI (Triatleta)
Es un arquitecto que regresó de una maestría en Londres con el chip cambiado: el deporte se había convertido en su estilo de vida. Pero sus performances en maratón, ciclismo y natación demostraban que tenía una resistencia fuera de lo común. «¿Por qué no pruebas un Ironman?», le propusieron. En 2005, en Brasil, tras una ardua preparación, participó por primera vez en esa carrera: 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km. Todo el mismo día. Convertido ya en un hombre de hierro, llegó a clasificar más de una vez al Ironman de Hawái, es el más antiguo y prestigioso triatlón del mundo. Tiene 41 años y está en la categoría 40-45. Está al inicio, asegura, de una década llena de retos y que se presenta como muy competitiva. En enero corrió una maratón de 80 kilómetros y, este año, le espera un Ironman en México. Además en julio correrá la ultramatón Desert Challengue Paracas 2013, organizada por Perú 8000. Una competencia desde la Huacachina hasta la Bahía de Paracas: 100 kilómetros de carrera nocturna. Partirá a las seis de la tarde y llegará al amanecer, sin descansar. A Figari también le interesa difundir el triatlón. Tiene una tienda de artículos deportivos y una revista exclusiva para triatletas. «Hay una historia detrás de cada corredor», dice. «Y un ejemplo de hasta dónde puede llegar el ser humano».
«Cuando cruzo la meta me gusta quedarme allí por un rato. Me gusta ver los rostros, las expresiones de los corredores que llegan, cómo la gente les brinda su aliento. Todo eso es muy emocionante para mí. Me llena mucho como deportista»

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