10 Bocetos sobre el futuro del arte

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Huanchaco

1978. Artista Plástico. Su nombre real es Fernando Gutiérrez

Las obras del trujillano Huanchaco son un festín de colores, referencias pop y cultura urbana, siempre a medio camino entre la realidad y la fantasía. Hay harto humor en sus trabajos, pero también una mirada crítica de la sociedad. Por ejemplo, es el creador de Súper Chaco, un anti héroe que hacía de las suyas en una ficticia –aunque muy parecida a Lima– Ciudad Caótica. Ha presentado muestras como Superchaco [2006], Número 2 [2009] y Horas de lucha, el futuro ha comenzado [2012]. También ha expuesto su trabajo en Londres, Madrid y Buenos Aires, y ha ganado varios premios nacionales e internacionales. «Hemos empezado a mirarnos a nosotros mismos», dice sobre el presente del arte en el Perú. «Siento que hay una movida que se viene construyendo desde hace algunos años. Es bueno estar en este momento». Sin embargo, hay cosas que no están funcionando bien. Para mejorar este escenario, propone algunas cosas. Primero, que existan suficientes espacios para los artistas que egresan cada año de las escuelas. Segundo, que se creen centros culturales alternativos que fomenten la experimentación y el cruce entre disciplinas. Tercero, formar artistas que lean más, confronten textos y que produzcan obras que estimulen el pensamiento.

«Pido un museo de arte moderno. Es grave que no lo tengamos. ¿Por qué? Porque las nuevas generaciones no conocen a los artistas de antes. En términos mercantiles, las obras de ellos valen menos con el tiempo. Todo porque no hay un lugar que sirva para la memoria»

Marcelo Wong

34 Años. Escultor. Admira el trabajo de Jeff Koons. Crea gorditos

Facebook ya no le permite tener más amigos. Tiene más de 5 mil y ahora solo puede recibir seguidores. Los culpables son sus gorditos: piezas tiernas y generosas en curvas que gustan mucho a la gente. Se pueden adquirir en tiendas de arte y decoración, pero también están en la vía pública. Hay uno muy grande y pesado en la cuadra 9 de la avenida Javier Prado, en Magdalena. Se le conoce como Monumento de la Amistad. Si eso no representa un vínculo cálido con las personas, ¿qué es, entonces? Al preguntarle cómo ve el presente del arte en el Perú, el escultor advierte una paradoja: cree que la difusión ha crecido en comparación a años anteriores, pero también que se ha detenido. Señala a Internet y las redes sociales como responsables. Pone como ejemplo a los amigos: uno los tiene más cerca gracias a la tecnología, pero más lejos físicamente porque no se les vista. Lo mismo ocurre en el arte para él: el acceso es más virtual que presencial. Pero él es optimista. Considera que las ferias PArC y Art Lima serán un termómetro para medir la respuesta de la ciudad. Espera que sacudan al público como lo hizo la feria gastronómica Mistura: hacer que las personas se levanten, salga de casa y vayan a un lugar donde tienen acceso a muchas alternativas.

«La gente no sale de casa para ver obras. Me parece que el futuro va por ahí: nos volveremos más sedentarios. El reto de los artistas será entender esta situación y ofrecer propuestas creativas»

Sonia Cunlife

1966. Artista plástica y fotógrafa

Estudió Fotografía en Brasil. Ha expuesto su trabajo en Argentina, Brasil y Estados Unidos. Uno de sus proyectos más comentados fue Un hombre y una mujer, instalación que tomó como base fotografías íntimas de una pareja de adultos mayores. Dicho trabajo, presentado en la Primera Bienal de Fotografía de Lima [2012], combinó negativos, fotos, lupas y estructuras de colchones. En cuanto al presente del arte en el Perú, Sonia considera que hay un buen mercado. Si bien hay varios medios de comunicación interesados en difundir el arte, le parece que no existe un equilibrio apropiado. Le da pena que la cobertura a la farándula tenga más prioridad que otros eventos culturales, lo cual influye en la percepción del arte: en vez de verlo cercano, el público lo ve muy intelectual y lejano. Para ella no debería ser así, pues el arte también es sensación. Está convencida de que no hay que saber historia del arte ni tampoco haber ido a la universidad para apreciar las obras de un artista. Basta con un segundo para que una persona se conmocione, ya sea emocional o intelectualmente. «De nada sirve que un artista haya estudiado en el extranjero, expuesto en decenas de lugares y mostrarte todo mi currículum si al final no produce nada en el público», advierte.

«El arte es para todos porque te hace pensar y sentir. Me encantaría que muy pronto se expongan obras en espacios públicos, dentro o fuera de la ciudad. Sería increíble llevar el arte a dónde está la gente»

Abel Bentín

1984. Pintor, ilustrador y escultor. Prefiere llamarse creativo antes que artista

Desde chico anhelaba dedicarse al arte de grande. Fue premiado en la universidad por haber obtenido los primeros puestos de la facultad. Ha presentado muestras individuales como Candyvore [2010] y I don’t believe [2012]. También ha participado en muestras colectivas, ha ilustrado libros, intervenido revistas [la edición número 100 de AS, por ejemplo], además de otros objetos y espacios. Bentín desea que sus trabajos se expongan en todo el Perú. Considera que el arte de hoy tiene más llegada que antes, pero no sabe hasta qué punto. Aún es centralizado. Espera que se creen nuevos espacios de exposición, sobre todo en lugares donde todavía no hay suficientes manifestaciones culturales. Le preocupa que el arte se vuelva más complejo y difícil de entender a medida que pasa el tiempo, sobre todo para el público que no está habituado al mismo y, por tanto, no cuenta con las herramientas ni los códigos apropiados. Por ello que le atrae la siguiente idea: que sea el artista el responsable de hacer llegar sus obras a las personas. Que acorte la brecha. Le resulta saludable que, ante la falta de espacios formales y convencionales, aparezcan jóvenes dispuestos a crear espacios alternativos fuera del circuito.

«Es necesario que el medio se diversifique, de modo que los artistas pueden encontrar un lugar según su identidad e intereses. Sería genial que en los próximos años se generen espacios para arte urbano, arte político, arte conceptual, en fin»

Natalia Pilo Pais

1984. Artista visual. Docente

Ha llevado residencias en Argentina y Colombia. Su muestra más reciente fue Dame el poder [2013], la cual se enfoca en los estereotipos vinculados al hombre-dominante y la mujer-objeto. También se desempeña como docente en una universidad y un instituto de artes visuales. No cree que el Perú viva un boom de arte. Observa más bien un boom en el diseño de interiores, pues le parece que buena parte del público compra arte solo para decorar. «El criterio es muy simple: qué va mejor con el diseño de la casa», explica. Para ella, el valor de las galerías es clave, ya que al comprador se le brinda la garantía de que está adquiriendo una pieza de calidad. Siguiendo esa línea, le gustaría que hayan más coleccionistas de arte, es decir, personas que inviertan en obras, las valoren y sientan orgullo por ellas. Le interesa que ese deseo por saber y descubrir cosas nuevas pueda replicarse en el Perú. Le da miedo que en los próximos años las cosas se mantengan tal como están, pero inmediatamente recuerda que el artista tiene que ser un guerrero. «Si no lo eres, te olvidan. Nadie te va a tocar la puerta», dice. Como todos los artistas en este especial, no está conforme con lo que hay.

«Con educación se puede mejorar el panorama del arte. Es importante que en colegios, institutos y universidades los chicos reciban información que les sugieran ir a galerías y ferias. Los jóvenes tienen que saber que el arte está al alcance de todos»

Christian Bendayán

1973. Artista visual. Nació en Iquitos

Que el arte de la Amazonía sea visto hoy con otros ojos es en buena parte gracias a Bendayán. Sus obras y su labor como gestor cultural y curador en estos últimos años han recuperado y puesto en vitrina expresiones ricas y refrescantes provenientes del oriente peruano. Ha expuesto en Chile, España, Argentina. Ha obtenido distinciones como Pasaporte para un Artista [2000], el Premio Luces de El Comercio [2007] y el Premio Nacional de Cultura [2007]. Bendayán ve con optimismo el arte en el Perú. Según él, hay más escuelas de artes visuales, más lugares de exhibición, más oferta y demanda. «Hay instituciones y artistas jóvenes que están mostrándose en espacios alternativos como provincias, cerros, pueblos olvidados. Si bien su visión es positiva, identifica una falta de crítica, análisis y estudio del arte. Le parece que es momento para que eso se multiplique. Asimismo, hablar de Art Lima [feria que organiza junto a Efraín Salas, Rochi del Castillo, Manuel García Miró y Érica Lang] le llena de entusiasmo. «Cuando vas a otro país y ves arte, siente unas ganas de cambiar y potenciar tu propuesta. La idea es que estos eventos despierten algo así aquí. Además, habrá un intercambio inédito entre actores del mercado nacional e internacional, lo cual será beneficioso».

«Muchos artistas aún se mueven por pura convicción, no por dinero. Ellos crearán el cambio. Curiosamente, los que se alejan del mercado le hacen bien al mercado. Esta fuerza surge de la carencia de oportunidades»

Susana Torres

1969. Artista visual. Curadora de arte.

Sabe de historia del arte, diseño de modas y maquillaje. En sus obras hay elementos que remiten a la identidad nacional, la cultura pop y el género femenino. Es curadora, profesora y ha sido directora de arte en películas como Madeinusa, La Teta Asustada o Las Malas Intenciones, ésta última protagonizada por su hija Fátima [Susana Torres está casada con el curador Gustavo Buntinx]. A pesar de ser autodidacta, está segura de que la formación académica es clave para los artistas de hoy. Y los de mañana. Afirma que se consume más arte en el Perú y que el público ha cambiado debido a la economía y la tecnología. Le gustaría que el arte se vea como una profesión normal. Para ella es un mito que el artista deba tener una vida miserable para ser creativo, que nadie comprará sus obras mientras viva y que recién al morir será famoso. Le parece que hay medios dedicados al arte. De hecho, señala una suerte de inversión de roles: mientras los espacios ‘serios’ le dedican menos espacios al arte, son las revistas de ‘sociales’ las que se preocupan por difundir lo que ocurre en este mundo. Le encantaría que haya un boom artístico, aunque hay un obstáculo que se debe superar antes: el antagonismo entre curadores y artistas. Si ambos trabajan juntos, todo funcionará mucho mejor.

«El arte en nuestro país va desarrollarse en dos sentidos: así como se está democratizando, también será más elitista. El ser humano siempre quiere ser exclusivo, así que habrá quienes busquen obras que se diferencien del resto»

Shila Alvarado

1979. Artista visual. Ilustradora. Limeña Girl

El proyecto más conocido de Sheila es Limeña Girl: un conjunto de ilustraciones que acompañan la página semanal de sexo del diario Perú21. Van más de 330 entregas. Ha publicado libros como Pelilargo [2007], Tomando té [2008] y Ciudad de Payasos [2009]. Ha estudiado Fotografía y ha sido directora de arte de la revista Etiqueta Negra. Si la conoces bien, puedes omitir la e de su nombre y llamarla Shila. Algo que le gusta mucho es que los artistas jóvenes están preocupados en su identidad, más que en la técnica, el estilo o la plataforma. Explica que esto es importante porque las nuevas tecnologías obligan a que muchos cambien de registro. Entonces, al hacerlo, podrán seguir siendo ellos mismos. En cuanto al futuro, reconoce que hay muchas cosas por hacer. ¿Quién los defiende en cuanto a derechos de autor? ¿Por qué algunos no tienen recibos por honorarios?, se pregunta. En los próximos años le gustaría ver descentralización en cuanto a espacios de difusión. Es decir, que no solamente Miraflores, San Isidro y Barranco sean los distritos artísticos. Cree que el Perú tiene una paleta increíble de gente haciendo arte. Lanza una predicción: en los próximos años saldrán más curadores. Le cuesta decir si es más un deseo o un pronóstico con sustento, pero sí pone énfasis en que los artistas necesitan a alguien que les ayude a ver con otros ojos.

«Antes, los artistas peruanos querían salir del país. Ahora, quieren hacerla aquí. Conozco gente que está investigando en Cuzco o Ayacucho, o buscando financiamiento para pasarse dos meses metidos en la Selva, sabe Dios dónde, para recuperar técnicas artísticas tradicionales»

Silvana Pestana

1967. Artista visual. Lo primero que estudió fue Diseño Gráfico

Ha sido directora de arte en firmas como Bergdorf Goodman en Nueva York, y Ebel en Lima. Su primera muestra individual fue el Mensajero en el cubo dorado [2010]. Actualmente presenta Desarraigo, muestra bipersonal y multi registro [fotografía, literatura, video, escultura] que ha trabajado con Sonia Cunliffe. Silvana ve con entusiasmo el futuro del arte en el Perú. Para ella, las ferias que se vienen marcarán un antes y después. Admite, sí, que aún hay mucho por trabajar en la difusión del arte, pero está segura de que con el tiempo habrá mayores espacios de difusión. Sin embargo, como eso no llegará de la nada, sugiere no perder de vista la educación: es la mejor manera para fomentar el interés por el arte. También cree que las nuevas generaciones de artistas deben prepararse cada vez mejor. Sus retos son mayores. «Ser artista no es solo pintar bonito. Implica adquirir preparación académica sólida, investigar, estudiar maestrías, doctorados, trabajar fuera del país. La globalización te obliga a ser un artista internacional, no solo local». Observa que, en efecto, hay grandes oportunidades en el Perú, pero su consejo es: estudiar afuera, adquirir conocimientos y experiencias, y luego volver.

«Me gustaría que se organice una bienal de arte en Lima. La que se hizo durante la época del alcalde Alberto Andrade, hace más de diez años, fue todo un éxito. Eventos como ese van a permitir que el arte tome un nuevo valor en la ciudad»

Fito Espinosa

1970. Artista plástico. Estudió Diseño Gráfico antes que pintura

Es uno de los artistas más reconocidos del medio. Ha realizado muestras individuales como El Hombre Dividido [2000], Malaespina [2002], Mecanix [2005], Chico Lunar [2007], Te llevo en mi universo [2009] y Teletransportes [2010]. Ha expuesto su trabajo en Alemania, Estados Unidos y Venezuela. Ha ganado premios, trabajado como docente y colaborado con diversas revistas locales. Posee un estilo que le permite acercarse a audiencias mayores. De hecho, interactúa mucho con la gente. En cuanto al presente del arte peruano, Fito destaca lo siguiente: el conocimiento es accesible gracias a Internet. Cuando él estudiaba en la universidad, dicho acceso era muy difícil, de modo que el arte era más elitista aun. Observa un proceso de cambio positivo: más gente accede a las obras de artistas. Incluso, destaca los vínculos interdisciplinarios. «Mira el diseño. A veces uno encuentra cosas y se pregunta si es diseño, ilustración o simplemente arte», comenta. Le parece absurdo que las obras de artistas de generaciones anteriores como Eielson sean poco valoradas por el público de hoy, básicamente porque no hay memoria: es decir, no se sabe quién es Eielson. Otra clave para el futuro es romper el prejuicio del elitismo. Para Fito, cuanto más popular sea el arte, habrá más crecimiento.

«Los artistas tenemos ciertas incapacidades, sobre todo de comunicación. Para sacar adelante esta movida, los artistas que estamos metidos en esto deberíamos apoyarnos y funcionar como bloque. Pero me da miedo de que persista el recelo, que nos dividamos más»